Ni Techint se salva de la crisis: echó a 150 personas en Tenaris

La empresa del Grupo Techint echó a 150 operarios de la planta de SIAT en Lanús. Reclaman sostener el esquema de suspensiones hasta fin de año y convocan a una marcha.

La crisis volvió a golpear a una de las principales empresas siderúrgicas del país. La firma Tenaris SIAT, perteneciente al Grupo Techint, confirmó el despido de 150 trabajadores de su planta ubicada en Valentín Alsina, partido de Lanús, una decisión que desató la reacción de los operarios, quienes resolvieron avanzar con un plan de lucha para intentar revertir las desvinculaciones.

El delegado fabril de la UOM Avellaneda-Lanús, Dylan Paz, confirmó que la empresa notificó la baja de 150 trabajadores, quienes dejarán de pertenecer a la planta a partir del miércoles. En respuesta, los once delegados y los más de 350 empleados que aún permanecen en la fábrica resolvieron movilizarse la próxima semana hacia la sede de la seccional sindical para definir, junto con las autoridades gremiales, las medidas a seguir.

«El costo de esta situación lo tiene que pagar la empresa, que es una multinacional y tiene la espalda para hacerlo, no los trabajadores», sostuvo el dirigente a Diario El Cornurbano.

Tenaris despidió a 150 trabajadores en Lanús

La decisión marca un fuerte retroceso respecto de la actividad que la planta registraba apenas tres años atrás. Durante la construcción del Gasoducto Presidente Néstor Kirchner, en 2023, el establecimiento llegó a emplear a más de 550 trabajadores bajo convenio y operaba en tres turnos para abastecer la demanda de caños destinados a esa obra estratégica.

Sin embargo, el panorama cambió drásticamente luego de que Tenaris perdiera la licitación para proveer los caños del gasoducto entre Vaca Muerta y Río Negro. Desde abril, y sin nuevos proyectos de gran escala que permitan ocupar la capacidad instalada de la planta, la empresa implementó un esquema de suspensiones con el objetivo de sostener parcialmente la actividad.

«El último jueves nos confirmaron la baja de 150 compañeros que a partir del miércoles no van a estar más. Son trabajadores con más de cuatro años de antigüedad, que a costa de su esfuerzo esta empresa ganó mucha plata», expresó Paz.

Los trabajadores presentaron un petitorio a la dirección de la empresa reclamando la continuidad del actual programa de suspensiones hasta fin de año como alternativa para evitar los despidos. La expectativa del personal es que durante octubre se abran nuevas licitaciones vinculadas a los desarrollos gasíferos de Vaca Muerta, lo que permitiría recuperar carga de trabajo y preservar las fuentes laborales.

No obstante, desde la comisión interna reconocen que, por el momento, la empresa no dio señales de modificar la decisión adoptada.

«Solo con unidad vamos a revertir la situación»

Para el delegado, la crisis que atraviesa la planta contrasta con el nivel de actividad que registra el sector energético.

«Hoy en Vaca Muerta hay récord de perforaciones y un nivel de actividad que no corresponde con lo que sucede acá, y que se explica por la política de apertura indiscriminada de importaciones que permite este Gobierno y que nos perjudica profundamente a nosotros», afirmó.

Frente a este escenario, los trabajadores resolvieron profundizar la organización interna. La movilización prevista hacia la sede de la UOM Avellaneda-Lanús buscará definir un plan de lucha que permita enfrentar los despidos y sostener el reclamo por la continuidad laboral.

«Contamos con el apoyo de los compañeros de la seccional y de los 350 trabajadores que estamos en la fábrica. Sólo con la unidad de los compañeros vamos a poder sacar adelante este problema«, concluyó Paz.

Desindustrialización y la UOM intervenida

Los despidos en Tenaris vuelven a poner en primer plano el deterioro que atraviesa buena parte de la industria nacional. Diversos sectores fabriles vienen advirtiendo sobre el impacto que genera la combinación de una fuerte caída de la actividad económica, el retroceso del consumo interno, la disminución de las ventas y una creciente apertura de las importaciones, un escenario que incrementa la competencia de productos extranjeros y reduce la utilización de la capacidad instalada en numerosas plantas industriales.

En ese contexto, los sindicatos industriales alertan que el empleo registrado continúa bajo presión y que la pérdida de puestos de trabajo comienza a extenderse incluso en empresas de gran porte. La preocupación se concentra en que la continuidad de estas políticas termine profundizando el proceso de desindustrialización, con consecuencias sobre las economías regionales, las cadenas de proveedores y miles de familias que dependen del trabajo manufacturero.

El conflicto también encuentra a la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) en un momento de particular fragilidad institucional. El gremio permanece intervenido, mientras las negociaciones paritarias atraviesan un período de fuerte incertidumbre y sin avances significativos. La falta de definiciones sobre el futuro institucional de la organización sindical se suma así a un escenario complejo para el conjunto de los trabajadores metalúrgicos, que enfrentan simultáneamente conflictos laborales, pérdida de empleo y un contexto económico adverso para la industria nacional.

Con información de agencia MundoGremial

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