Nueva exposición de la Biblioteca Nacional: Y Wladfa, colonización galesa en Argentina
La exposición organizada por la Biblioteca Nacional aborda un significativo muestrario organizado en torno a crónicas, memorias, publicaciones periódicas e imágenes que evidencian la importancia del vínculo de la comunidad galesa con Argentina, cimentado en fundamentales textos de su patrimonio escrito.
A mediados del siglo XIX, comienza la diáspora del pueblo galés. En ese contexto –y para evitar la pérdida del idioma y sus costumbres–, las elites galesas organizan colonias alejadas del continente europeo que pudieran dar continuidad a su idioma e idiosincrasia. En 1865, llega al territorio que hoy se conoce como Puerto Madryn (provincia de Chubut, Argentina) la embarcación Mimosa, con los primeros pobladores de la colonia.
Y Wladfa (“La colonia”, en galés) es el nombre con que los propios colonos denominaron al proceso de asentamiento en el territorio argentino. Uno de los aspectos más destacados de la colonización galesa fue la relación pacífica que establecieron con pampas y tehuelches.
Desde los inicios, los colonos buscaron mantener su lengua y tradiciones, como lo atestigua la edición de su propia prensa escrita y la realización del “Eisteddfod”, uno de los festivales más importantes de la cultura galesa.
Por Lautaro Bianchi, investigador de la Biblioteca Nacional:
En 1865, un puñado de galeses desembarcó en la Patagonia con sus libros, su lengua y sus canciones. Ciento sesenta años después, la Biblioteca Nacional reúne las huellas de esa historia: una comunidad que fundó periódicos, iglesias y ferrocarriles en el fin del mundo, y que dejó en el castellano y en la tierra una marca que todavía resuena.
La exposición coloca el énfasis en los textos clásicos de la nación en su exilio patagónico. El 28 de julio de 1865 llega a la actual provincia de Chubut el navío Mimosa con los primeros colonos que habitarán esa tierra, previo acuerdo con el poder central de Buenos Aires, según el cual recibirían todos los derechos y protecciones de los ciudadanos argentinos pero, a cambio, debían reconocer el poder central y reconocerse como integrantes de la nación en formación. En ese sentido, sus costumbres fueron resemantizándose y adaptándose a las nuevas condiciones.
El festival Eisteddfod (concurso literario y musical, cuya traducción literal es “estar sentado”) se realizaba como modo de reproducción ancestral de la cultura de la comunidad galesa. Su premio consistía en estar sentado compartiendo la mesa durante la cena junto al rey, lo que significaba recibir su gracia, favor, provisión y comunión, o 18la de Dios. Durante los años de invasión inglesa (a partir de 1282) el festival fue vivido como un acto de resistencia, practicado en la clandestinidad. Con el arribo a estas tierras empezó a ser vivido como un acto de liberación y autodeterminación, pese a no tener ya rey ni mesa real en la cual estar sentado. En ese sentido, hubo una relectura original del festival, o una adaptación muy positiva.
En este punto, se puede pensar el Eisteddfod a partir de una pregunta acerca del aura en la literatura. Entendiendo por aura, en términos benjaminianos —Walter Benjamin, El arte en la era de la reproductibilidad técnica—, el componente único y singular de una pieza de arte que es incapaz de ser captado por el dispositivo técnico. En el caso de la literatura, entendemos que el aura reside en la recepción: el lazo social que se pone en juego a partir de su circulación.
Las publicaciones periódicas fueron un fiel acompañante del desembarco de la comunidad galesa en la provincia de Chubut. Es el caso de Y Brut (1868), periódico que inicialmente consistió en un pliego manuscrito que pasaba de mano en mano entre los pobladores. El modo de suscribirse era aportar un pliego de papel que sirviera de soporte físico a la publicación.
Dicha etapa se caracterizó por los excelentes vínculos con los tehuelches, nación originaria que se distinguió por el intercambio comercial favorable para ambas comunidades. Una vez superada la primera etapa del asentamiento en el territorio, la comunidad galesa fundó sus propias instituciones. En 1885 se destaca la creación de la Compañía Mercantil del Chubut, que con el objetivo de abaratar costos en el traslado de los granos inauguró el 11 de noviembre de 1888 el Ferrocarril Central del Chubut.
La misma asociación se hizo cargo ese año del periódico Y Drafod, el cual había sido fundado originalmente en 1881. La publicación se imprimía en los talleres gráficos instalados en Trelew —los primeros de la Patagonia— y se distribuía en las ciudades fundadas por la comunidad. Estaba escrito en galés y en castellano para propiciar la adaptación de la comunidad.
En 1946 comenzó la circulación de El Regional, periódico escrito por completo en castellano. En ese contexto, Y Drafod fue editado exclusivamente en galés. Entre 1946 y 2018 circularon las dos publicaciones en paralelo, dando cuenta de la adaptación de un segmento de la comunidad a tierras chubutenses. En 2007 la publicación en idioma galés se transformó en publicación electrónica hasta su desaparición en 2018. Actualmente, la comunidad no cuenta con ninguna publicación en idioma galés y, como correlato de ello, se advierte la creciente dificultad para encontrar traductores de dicho idioma entre sus miembros, y la práctica del galés como lengua foránea.
La colonia galesa fue pionera en resemantizar la Patagonia desde el punto de vista occidental, cargándola de sentido racional y buscando la productividad de las tierras. Retomando su origen europeo y la persistente lucha por la emancipación del invasor inglés, elaboró una relectura bíblica que le permitió fundar una corriente protestante autónoma y crear su propia autoridad eclesiástica. En 1914 surge la iglesia inconformista, que combina elementos luteranos y calvinistas; la nación galesa propone a Jesús como el primer inconformista, preocupado por las condiciones materiales injustas para muchos, condenados a vivir en la precariedad más extrema de la época.
Con la exposición Y Wladfa. Colonización galesa en Argentina, la Biblioteca Nacional da cuenta del acervo bibliográfico que al respecto preserva. Se trata de un significativo muestrario organizado en torno a crónicas, memorias, publicaciones periódicas e imágenes que evidencian la importancia del vínculo de la comunidad galesa con nuestro país, cimentado en fundamentales textos de su patrimonio escrito.
