Alerta en la multinacional Dow por una ola de despidos masivos de personal jerárquico
La multinacional petroquímica Dow echó a entre 60 y 70 profesionales, supervisores e ingenieros de alta experiencia. Alertan sobre la pérdida de controles de seguridad en la planta de Bahía Blanca.
La multinacional Dow confirmó un fuerte plan de ajuste de personal en las instalaciones que la firma tiene en el Polo Petroquímico de Bahía Blanca. La decisión de la corporación controlada por capitales estadounidenses, ejecutada con extrema reserva en las últimas jornadas, ya provocó la pérdida de empleo para un lote de entre 60 y 70 trabajadores calificados, encendiendo las alarmas en todas las organizaciones gremiales del sector ante el riesgo de una parálisis operativa o desatención de la seguridad de los procesos y en el impacto de los despidos en la región sur bonaerense.

La noticia de los despidos, que inicialmente circuló por canales informales en los pasillos de las plantas ubicadas en Ingeniero White, fue ratificada y analizada de manera minuciosa por las autoridades de la Unión de Jerárquicos Petroquímicos (UJPe). El sindicato denunció la falta de transparencia informativa por parte del directorio local de la empresa, que evitó emitir comunicados oficiales y optó por instrumentar los despidos de forma directa.
La denuncia del gremio: rumores, desamparo y el peligro del «politrabajo»
El secretario general de la UJPe, Claudio Murúa, expuso la gravedad de la situación laboral y describió la compleja metodología que debieron utilizar para mensurar el alcance real de los despidos. “Hasta el viernes teníamos relevados 56 compañeros que han quedado sin trabajo. Nosotros como organización nos enteramos de la misma forma que todo Bahía Blanca, entre rumores o la palabra de algún conocido o allegado de las personas que sufrieron esa desvinculación”, explicó el dirigente.
En esa línea, Murúa, agregó que la situación “es una noticia que como agrupación gremial nos tiene muy preocupados, porque es un número importante de familias que se quedan sin trabajo. Aunque la información que manejamos es extraoficial, el número de personas despedidas ronda entre 60 y 70 trabajadores, afectando distintos rubros y departamentos dentro de la compañía”, precisó el dirigente en declaraciones a la prensa local.
De acuerdo con el relevamiento técnico del gremio, el recorte se focalizó casi exclusivamente sobre el personal jerárquico y profesional que se encuentra fuera de convenio, abarcando departamentos estratégicos como los de ingeniería, mantenimiento, servicios generales y recursos humanos. “Son ingenieros, supervisores con años de experiencia, técnicos electrónicos, electromecánicos, contadores y profesionales de distintas especialidades”, detalló Murúa.
El titular de la UJPe remarcó el valor del capital humano destruido al señalar que se trata de “gente con 30 o hasta 40 años de experiencia en la planta, gente con toda una vida y conocimiento en la organización”. Al ser consultado sobre el futuro del plantel remanente y la posibilidad de que se realicen nuevas contrataciones para suplantar las vacantes, el dirigente se mostró escéptico: “No sé qué va a pasar con el plantel de trabajadores de la empresa, y no me consta que vayan a contratar gente nueva para reemplazar a los despedidos. Si avanzan con la reestructuración, lo más probable es que los trabajadores que hoy se desempeñan allí caigan en el politrabajo”, advirtió, apuntando al recargo de tareas sobre los empleados que conservan el puesto.
La contradicción de Dow: reestructuración global y promesas de inversiones
Los despidos en Ingeniero White se ejecutan bajo el paraguas corporativo de una «reorganización internacional» dictada desde la casa matriz de Dow, un plan global de achique operativo que contempla el despido de 4.500 empleados en sus distintas filiales mundiales en respuesta a una transformación integral de su modelo de negocios.
Sin embargo, desde la conducción de la UJPe cuestionaron los argumentos de la multinacional y señalaron las contradicciones de su discurso público, dado que las desvinculaciones coinciden con permanentes anuncios de expansión en la región. “La empresa Dow manifiesta que esto se trata de una reestructuración del modelo productivo a nivel mundial, tratándose de una multinacional. Pero a la vez también circulan versiones de una importante proyección de inversiones en el Polo Petroquímico de Bahía Blanca; son situaciones disímiles que no entendemos. Por un lado parece que quieren mejorar su presencia en la ciudad, y por el otro dejan a gente sin trabajo”, recriminó Murúa.

El escenario se vuelve aún más complicado si se analiza la coyuntura del sector: las cesantías se materializaron pocos días después de que se inaugurara el nuevo tren de fraccionamiento de gas de la firma Mega, una obra de gran envergadura directamente vinculada al desarrollo energético de Vaca Muerta que fue presentada ante la sociedad como la punta de lanza para el crecimiento de toda la actividad petroquímica regional.
En paralelo a la ola de despidos, en los medios locales se difundieron declaraciones de la presidenta de la compañía, Dolores Brizuela, en un artículo titulado “Dow ve potencial en Bahía Blanca, pero el mercado mundial frena nuevas inversiones”. Allí, la ejecutiva argumenta que si bien Vaca Muerta asegura un mayor flujo de materia prima para procesar, la actual sobreoferta global de productos petroquímicos opera como un freno que posterga los nuevos proyectos de inversión de la firma.
El impacto de los despidos en la seguridad industrial
Para Murúa, la explicación de la crisis excede los balances de la corporación y se inscribe de lleno en la recesión económica nacional y el enfriamiento de la demanda exterior. Explicó que varios de los productos petroquímicos elaborados localmente atraviesan un ciclo de baja rentabilidad internacional, situación que se agrava internamente con la parálisis total de la obra pública decidida por el Gobierno nacional, un factor que derrumbó la demanda de materiales plásticos y derivados del sector. “Siempre la misma herramienta termina siendo el ajuste sobre la gente. El costo fijo son los compañeros”, lamentó el dirigente jerárquico.
Una de las principales preocupaciones que trasciende el plano laboral y se instala en la agenda de Bahía Blanca es el impacto potencial que este vaciamiento de profesionales experimentados pueda tener sobre los estándares de seguridad industrial y ambiental de una planta de alta complejidad. Si bien Murúa consideró que una firma del porte de Dow debió haber analizado cada desvinculación, alertó que la merma de personal propio y tercerizado, que en muchos casos lleva años cumpliendo idénticas tareas críticas de mantenimiento, resiente los controles preventivos cotidianos.
“Lo que sí es una realidad es que cuanto menos gente tenés, menos ojos tenés para ver cosas, entonces eso no quita que pueda pasar, Dios nos lo permita, algún evento”, sentenció con preocupación Murúa.
Por último, el titular del gremio aclaró que el grueso de la masa de afiliados de la UJPe se concentra operativamente en la firma Unipar. Si bien transmitió tranquilidad a las bases al confirmar que en dicha compañía no existen indicios ni planillas que sugieran medidas de ajuste similares, reconoció que el sindicato se declaró en estado de alerta permanente debido a que «es complejo como cualquier parte petroquímica hoy».
Con información de agencia MundoGremial
