Arde Ramos Mejía y la inseguridad suma más complicaciones al Frente de Todos
Vecinos de Ramos Mejía se manifiestaban este lunes a la noche en reclamo de justicia y seguridad en la zona céntrica donde una pareja de ladrones asesinó este domingo al kiosquero, Roberto Sabo, lo que generó una masiva indignación entre la gente. El estallido de otro hecho de inseguridad cerca del cierre de la campaña electoral complica al oficialismo con un tema siempre sensible para la sociedad, que se suma a la inflación y las dificultades en relación al empleo.
La convocatoria a la marcha en Ramos Mejía se realizó mediante redes sociales y entre los propios vecinos, con amplia difusión por parte de políticos opositores, tras las repercusiones de este lunes a la tarde donde se potenció el malestar social a raíz de nuevos hechos de inseguridad que ocurrieron mientras los medios de comunicación se encontraban en el lugar donde asesinaron a Roberto Sabo.
Las autoridades locales desplegaron vallas en las inmediaciones y un gran número de efectivos policiales se hicieron presentes. Pese a ello, pasadas las 19:00 se produjeron algunos forcejeos con vecinos y hubo represión policial por parte de efectivos bonaerenses, lo que sumó más tensión y malestar.
Un grupo de personas derribó el vallado puesto para que los manifestantes no lleguen hasta la comisaría y los policías armaron un cordón con los escudos.
En un momento de la protesta se hizo presente Pedro Sabo, padre de la víctima, pero después fue retirado del lugar por sus allegados.
Antes, tomado del brazo de uno de sus nietos, Pedro encabezó la movilización que avanzó por Avenida de Mayo y de la que participaron también comerciantes de la zona.
Además, se sumaron familiares de otras víctimas de hechos delictivos cometidos en la jurisdicción, como parientes de la psicóloga Maria Rosa Daglio (56), quien murió en marzo de este año tras ser asaltada por «motochorros».
Pedidos
«Lo único que pido es seguridad, nada más», señaló Paula, la exesposa de Roberto, quien estuvo acompañada de dos de sus dos hijos que remarcaron que «todo el mundo amaba» a su padre y agradecieron el apoyo de los manifestantes.
«Venía a laburar de domingo a domingo, se levantaba a las siete de la mañana, desde hacía veinticinco años. El quiosco fue la vida de él», expresó uno de los jóvenes.
«Un deseo de mi papá era, cuando hablábamos de la muerte, que esparcieran sus cenizas en el Monumental», recordó con la voz quebrada por el llanto Nicolás, el menor de los hijos del quiosquero, quien eran fanático de River Plate.
Se trató de la segunda marcha en reclamo de justicia y seguridad que se llevó a cabo en el mismo lugar luego de la de ayer, que se prolongó hasta la noche frente a la seccional, donde estuvo presente el ministro de Seguridad bonaerense, Sergio Berni, quien en las últimas horas se reunió con Pedro, según contó el propio padre de la víctima.
En tanto, los restos del quiosquero asesinado serán velados desde mañana a las 17 en la cochería Pache, situada en Eva Perón 1122, de Morón.
