Sancor quiere terminar con todo y pidió su propia quiebra
La cooperativa Sancor solicitó su quiebra tras reconocer un estado de cesación de pagos e insolvencia patrimonial general y definitiva. La empresa arrastra una deuda de US$ 120 millones y adeuda 8 meses de salarios más aguinaldos.
El emblema de la lechería argentina toca fondo. La cooperativa Sancor presentó formalmente su propio pedido de quiebra ante el Juzgado de Primera Instancia de Distrito 5 en lo Civil y Comercial de la Cuarta Nominación de Rafaela, provincia de Santa Fe. La decisión, que se conoció en las últimas horas, representa el reconocimiento explícito de una crisis que los informes de la Sindicatura, el Comité Provisorio de Control y la coadministradora designada por la Justicia ya habían certificado: cesación de pagos, impotencia económica e insolvencia patrimonial general y definitiva.
Según detallaron fuentes del sector lácteo, la conducción de la firma admitió ante el magistrado Marcelo Gelcich la imposibilidad de generar ingresos suficientes y las fuertes limitaciones para acceder a capital de trabajo. El pedido de quiebra no modifica el cuadro de situación previamente acreditado, sino que representa el reconocimiento formal de una crisis que ya había sido verificada por los organismos intervinientes.
La deuda millonaria que asfixia a la cooperativa
El concurso preventivo de Sancor, iniciado en febrero de 2025, dejó al descubierto un endeudamiento crítico. Según lo establecido por la Justicia, la cooperativa arrastra una deuda de aproximadamente 120 millones de dólares, acumula 2.702 acreedores que demandan pagos y suma más de 300 pedidos de quiebra en su contra. Desde que inició el concurso, Sancor acumuló una deuda adicional cercana a los 6.349 millones de pesos.
Los incumplimientos más graves se dan con el propio Estado: la cooperativa debe a la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) unos 23.607 millones de pesos en capital, a lo que deben añadirse otros 25.235 millones en concepto de intereses y honorarios. En cuanto a las presentaciones de acreedores, casi el 71% de los reclamos, alrededor de 1.063, refiere a acreedores laborales. La deuda laboral se estima en unos 20.000 millones de pesos.
La situación de los trabajadores y la mirada del gremio
Uno de los puntos más delicados del escenario es la situación de los empleados. La empresa arrastra una deuda de ocho meses de salarios, además de aguinaldos impagos. Según informó el gremio, Sancor se sostuvo con recursos vinculados al propio personal, junto con la asistencia del fondo solidario de ATILRA y la continuidad de las prestaciones de salud por parte de OSPIL, pese a la falta de aportes empresariales.
La Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera Argentina (Atilra) emitió un comunicado firmado por su secretario general, Etín Ponce, en el que sostuvo que el pedido de quiebra «no agrega ni quita nada, resultando a esta altura un gesto irrelevante que pone fin a una tozuda postura que negaba la realidad». El gremio señaló que la decisión «demuestra que SanCor CUL se viene sosteniendo con el patrimonio de los trabajadores».
«Tanto para los trabajadores como para nuestra entidad que los representa, el dictado de la quiebra no constituye un final sino un comienzo de una nueva etapa donde la marca SanCor, despojada de la estructura que la llevaron al borde de su extinción, debe volver a florecer con el impulso de la nobleza y calidad de los productos que las y los trabajadores de Atilra elaboran», concluyó el escrito.
El derrumbe de un gigante lácteo
SanCor fue fundada en 1938 como cooperativa de productores lácteos y supo ser líder indiscutido del sector. Según datos del Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA), en 1994 procesaba 4,6 millones de litros diarios, encabezando la industria nacional. Sin embargo, con el correr de los años fue perdiendo participación: en 2009 procesaba 3 millones de litros y cayó al segundo puesto, mientras que en 2022 descendió al lugar 12° del ranking, con poco más de 533.000 litros diarios.
En la actualidad, la cooperativa procesa alrededor de 700.000 litros diarios, entre producción propia y de terceros, en seis plantas ubicadas en Santa Fe (tres) y Córdoba (tres), muy lejos de los volúmenes históricos que la posicionaron como referente del mercado. La situación genera máxima incertidumbre en Córdoba, donde la cooperativa mantiene tres plantas activas ubicadas en Devoto, Balnearia y La Carlota.
Los factores que llevaron a Sancor al abismo
La situación se agravó entre 2023 y 2024 con prolongados conflictos sindicales con Atilra que provocaron el bloqueo de las plantas y atrasos salariales, escenario que terminó de empujar a SanCor al concurso preventivo de acreedores. Otro factor determinante fue el conflicto comercial con Venezuela, originado a partir de los acuerdos bilaterales firmados desde 2006 entre los gobiernos de Hugo Chávez y Néstor Kirchner.
SanCor participó del Fondo Fiduciario Bilateral entre Argentina y Venezuela, un mecanismo financiero destinado al intercambio de combustible venezolano por productos argentinos, y concretó ventas adicionales a empresas controladas por el Estado venezolano. El problema surgió cuando Venezuela entró en default en 2017 y dejó de cumplir con los pagos. La deuda llegó a superar los 30 millones de dólares, y si bien parte de ese monto fue cancelado, quedan pendientes alrededor de 18 millones de dólares, con casi nulas probabilidades de cobrarlos.
Para ratificar lo actuado por la conducción, se convocó a una asamblea extraordinaria de tamberos en Sunchales, programada para el próximo jueves 30 de abril, donde se tratará formalmente el pedido de quiebra. El proceso judicial ahora quedará sujeto a la resolución del juez Gelcich, que definirá los próximos pasos en torno al futuro de una empresa que fue sinónimo de la lechería argentina.
