Así es el ‘pez pene’ que invadió la Patagonia: ¿Manjar con propiedades medicinales?
El temporal que azotó la Patagonia la semana pasada dejó una insólita postal en las playas de Chubut: cientos de ejemplares de Urechis unicinctus, un gusano marino conocido popularmente como «pez pene».
La naturaleza a veces juega bromas de formas insólitas. Luego del temporal que azotó a gran parte del país, los vecinos de Comodoro Rivadavia y Puerto Madryn se encontraron con una escena digna de un relato fantástico: cientos de extraños ejemplares varados en la costa, con una forma que no dejaba lugar a dudas sobre el apodo que recibieron. Se trata del Urechis unicinctus, más conocido como «pez pene», un gusano marino que suele vivir enterrado en fondos arenosos y que las fuertes marejadas arrancaron de su hábitat natural.
Una vecina de la zona, mientras paseaba con sus perros, fue quien dio con estos seres y sus imágenes se viralizaron rápidamente en redes sociales, donde miles de usuarios querían saber de qué se trataba. La respuesta científica llegó rápido: es un equiuro, inofensivo para los humanos, pero de una morfología ciertamente llamativa.
Un habitante de las profundidades
El «pez pene» no es un pez, sino un gusano marino que pasa la mayor parte de su vida escondido bajo la arena o el barro en el fondo del mar. Allí cumple un rol fundamental para el ecosistema: al moverse, oxigena y remueve los sedimentos, generando pequeñas galerías que también son aprovechadas por otros organismos más pequeños. Por eso no es común verlo en la superficie. Los temporales, como el de la semana pasada, pueden arrastrar varios ejemplares hacia la orilla, dejándolos expuestos y vulnerables.

Los expertos recomiendan observarlos sin tocarlos y evitar devolverlos manualmente al mar. Con el tiempo, la marea puede arrastrarlos nuevamente al agua, donde volverán a ocultarse bajo la arena. Pero la curiosidad que despertaron no se limitó a su forma.
Un manjar exótico en Oriente
Lo que para los argentinos fue una rareza, en países como Corea del Sur, China o Japón es considerado un auténtico manjar. El sitio español Sabor Madrid detalla que en Corea del Sur existe una pieza de sushi llamada sashimi que puede prepararse con el «pez pene». Su carne tiene un sabor suave y una textura que, según los conocedores, recuerda a la de las almejas.
La tradición culinaria asiática también permite prepararlo en vinagre, como pescado seco (como se hace en Japón), o bien frito o cocido en la olla, siguiendo las recetas de la cocina china. Su sabor, intenso y característico, se debe a su alto contenido en aminoácidos, lo que lo convierte en un producto muy apreciado por los paladares más aventureros.

Las propiedades medicinales que lo convierten en un «Viagra natural»
Pero el «pez pene» no solo es una rareza gastronómica. La medicina tradicional asiática le atribuye múltiples propiedades curativas. Según las mismas fuentes, su consumo mejora la rigidez de la columna vertebral y sirve como tratamiento para diversas dolencias renales. Pero hay un dato que despertó aún más la atención: también se lo considera una suerte de «Viagra natural», un afrodisíaco potente que ha aumentado su popularidad en los mercados orientales.
De hecho, su forma fálica no es casualidad. En las culturas que lo consumen, esa particularidad anatómica refuerza la creencia en sus propiedades para mejorar la vitalidad sexual. El Urechis unicinctus es, así, un paquete completo: plato exótico, remedio para los riñones y estimulante natural.
La advertencia para los aventureros
Los cientos de ejemplares que aparecieron en las playas de Chubut no son aptos para el consumo humano. Fueron presa del fuerte oleaje y las alteraciones marítimas provocadas por el temporal, que los arrancó del suelo marino y los depositó en la costa en estado de descomposición o estrés. Por ese motivo, los especialistas advierten que no deben ser recolectados para cocinar.
Pero el aviso está hecho: el «pez pene» se puede comer. Ya sea como sashimi crudo, bocadito frito, cocido en una sopa o marinado en vinagre, este extraño gusano es un manjar en el otro lado del mundo. Por ahora, en la Patagonia, solo queda disfrutar de la rareza del avistamiento y preguntarse si, en algún futuro no muy lejano, los argentinos se animarán a seguir los pasos de los orientales y convertir a este insólito personaje en un plato más de la mesa local.
