Con el asesinato de Lucas Cancino volvieron las marchas por seguridad

El joven Lucas Cancino de 17 años fue asesinado este miércoles de una puñalada en el pecho por delincuentes que lo atacaron para robarle el celular y otras pertenencias en el partido bonaerense de Quilmes. Familiares y vecinos salieron a la calle a pedir seguridad a la intendenta Mayra Mendoza.

El episodio ocurrió esta mañana cerca de las 7.50 cuando el estudiante, identificado como Lucas Cancino (17), salía de su casa ubicada de la calle Combate Naval de Quilmes, entre Lugones y Ascasubi, de ese distrito de la zona sur del conurbano, para dirigirse a la escuela y fue abordado aparentemente por al menos dos delincuentes.

La principal hipótesis del hecho es que Cancino fue atacado de una puñalada a la altura del tórax cuando quisieron robarle sus pertenencias, entre ellas la bicicleta, aunque luego los investigadores determinaron que no alcanzaron a sacarle nada.

Llegó a la puerta de su casa y murió

De acuerdo a los primeros datos obtenidos en la escena del crimen, el estudiante sufrió una herida mortal en el tórax, pese a la cual alcanzó a regresar hasta la puerta de su casa, donde finalmente se desvaneció y falleció.

El joven alcanzó a llegar a la vivienda con la bicicleta, que no se la llegaron a robar y quedó tirada en la puerta del domicilio donde, según contaron vecinos, la víctima vivía con su madre, que en ese momento no estaba, y su abuela.

En tanto, el ministro de Seguridad bonaerense, Sergio Berni, confirmó esta tarde la detención de tres sospechosos, aunque fuentes judiciales aclararon a Télam que por el momento la fiscal del caso, Karina Gallo, acusó a dos de ellos como presuntos coautores del crimen y que continuará investigando si el tercero tuvo algún grado de participación.

Fuentes de la investigación aseguraron a la agencia estatal de noticias Télam que los dos jóvenes que se cree participaron del hecho son Rodrigo Rivas (19), de quien se sospecha que fue el autor material, y Juan Cruz Nazareno Mejías (20), su cómplice.

El tercer sospechoso es un joven que se hallaba con Rivas al momento de su detención y, por el momento, no se encuentra vinculado a la causa de manera directa.

La versión de Berni

«Por lo que he hablado con un testigo, ni siquiera hubo una resistencia, fue casi como una intencionalidad de matar. Matar por matar», sostuvo Sergio Berni durante una rueda de prensa realizada esta tarde en la comisaría 1ra. de Quilmes, donde añadió: «Soy padre y se me pone la piel de gallina de solo pensar en los padres de Lucas de la manera que han perdido un hijo, no hay ninguna explicación, ni justificación, ni nada que pueda reparar el daño».

Dardo, un vecino del Barrio Naval de Ezpeleta donde ocurrió el crimen, dijo a Télam que fue testigo de la secuencia final del hecho.

“Estaba saliendo de casa con mi nieta y vi que un chico salió corriendo y otro se iba con una bicicleta para el lado de la casa”, contó el testigo, quien agregó que el delincuente “no era muy alto” y explicó que vio cómo el adolescente llegó malherido a la puerta de su casa y allí “hizo un movimiento como si quisiera buscar unas llaves debajo de la reja, como si se le hubiera caído algo que quiso recuperar”.

“Creo que fue la abuela la que le abrió la puerta al chico, que lamentablemente murió casi en el acto”, agregó Dardo.

La causa

La causa quedó a cargo de la fiscal Gallo, de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) 4 de Quilmes, quien se dirigió al lugar del hecho para coordinar las tareas investigativas, relató un vocero judicial.

El cuerpo de la víctima permaneció unas horas frente a su vivienda para el trabajo pericial de la Policía Científica, que luego de relevar la escena, lo trasladó a la morgue de Ezpeleta para la autopsia.

Dado que una testigo aseguró haber visto al asesino descartar un arma blanca en su huida, los peritos realizaron una búsqueda en la zona hasta que en unos pastizales sobre la calle Lugones, entre Syerra y Mozart, hallaron un cuchillo con manchas de sangre.

El hecho quedó caratulado como «homicidio en ocasión de robo” y en las próximas horas la fiscal indagará a los detenidos de entre 19 y 20 años por ese delito.

Marchas

Tras el crimen de Lucas Cancino, unas veinte personas, en su mayoría mujeres del barrio, que se acercaron a la seccional para exigir «seguridad», insultaron a los sospechosos que fueron trasladados con sus rostros cubiertos a la fiscalía.

En tanto, esta noche, un grupo de vecinos se concentró en el cruce de las calles Mitre y Juan Varela, en proximidades del colegio al que asistía la víctima, para reclamar «Justicia» y el rápido esclarecimiento del crimen del estudiante.

Por su parte, desde el Municipio comunicaron que «se acompañó a la familia (de la víctima) desde un primer momento, colaborando en todos los aspectos que fueran necesarios, y junto al gobierno provincial pusieron a disposición de la Justicia todas las herramientas disponibles».

«Por respeto a la familia del joven asesinado, la intendenta (Mayra Mendoza) suspenderá su agenda pública por 72 horas», se informó.

Una vecina del lugar señaló en diálogo con TN: «No hay seguridad en ningún lado, hasta que no haya justicia y se tomen las leyes como se debe y nosotros tengamos seguridad, esto va a seguir pasando».

«Queremos seguridad y a cada uno en el lugar donde tiene que estar. Que el Gobierno sea responsable», añadió, a la vez que dijo: «Lucas iba al colegio Eugenio Pacelli y lo mataron porque es un juego matar. Ahora cada chico que salga va a salir con miedo».

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