Dilma padece una versión virulenta de «cacerolazo».
La mayor ola de protestas en Brasil en 20 años es por los precios del transporte. Serían 50.000 manifestantes, algunos intentaron ingresar a la alcaldía de Sao Paulo.
La manifestación comenzó poco antes de las 17.00 hora local en la Plaza de la Catedral da Sé de Sao Paulo, en el kilómetro cero de la ciudad, y tal como ocurrió en la protesta del día anterior, los manifestantes se dividieron.
Un grupo fue a la Avenida Paulista y el otro se dirigió al ayuntamiento, donde algunos manifestantes intentaron invadir la sede del gobierno municipal y rompieron las ventanas del edificio, ubicado en el centro de la ciudad.
Imágenes de televisión mostraron a un grupo de manifestantes utilizando las rejas para quebrar los vidrios de la alcaldía. En la Avenida Paulista, las protestas se desarrollaban de manera pacífica, pero la principal avenida de la ciudad estuvo bloqueada para el tráfico de los automóviles en ambas direcciones.
Más temprano, el alcalde Fernando Haddad, del Partido de los Trabajadores (PT), se reunió durante una sesión del Consejo Municipal con líderes del Movimiento Pase Libre (MPL), que ha organizado las manifestaciones, y dijo que revisará el costo del transporte público para evaluar la posibilidad de reducir la tarifa, reajustada de 3,00 a 3,20 reales a comienzos de mes.
El día anterior, más de 200.000 personas salieron a las calles de todo el país en una ola de protestas que fueron motivadas por el reajuste de la tarifa del transporte público, pero que ahora ya incluye una serie de otras quejas.
El Ministerio de Justicia informó en un comunicado el miércoles por la noche que enviará tropas hacia los sectores de Ceará, Bahía, Minas Gerais, Río de Janeiro y del distrito federal para reforzar la seguridad de los partidos durante la Copa de Confederaciones.
Según el instituto Datafolha, 50.000 personas estaban en las calles de Sao Paulo el martes. Según la policía militar, en tanto, la cifra fue de 10.000. En la víspera, 65.000 manifestantes se manifestaron en la ciudad.
Frente a la alcaldía, los manifestantes quemaron un muñeco que representa al alcalde Haddad (PT) y al gobernador Geraldo Alckmin, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB). También prendieron fuego a un vehículo de transmisión de TV Record y a una garita de la policía militar cerca del ayuntamiento.
Los manifestantes también bloquearon la carretera Raposo Taveres, que une a la capital con el interior del estado.
Estaciones de la Compañía Paulista de Trenes Metropolitanos (CPTM) también fueron blanco de las protestas.
