Empresarios (I): Ilusionados con cumbre Dilma-Cristina que destrabe negocios.

Los empresarios argentinos esperan que Cristina Fernández y Dilma Rousseff logren destrabar parte de la agenda económica bilateral de ambos países.

En la Unión Industrial Argentina (UIA) una de los puntos de la agenda que desvela es la Política Automotriz Común (PAM), que es el régimen que define el intercambio comercial y por ende, hacia donde se dirigen las inversiones de las empresas, informó este miércoles la agencia DYN.

"Esperamos que acuerden la nueva PAM, por favor", dijo el titular de Fiat, Cristiano Rattazzi, luego de una reunión que se llevó a cabo en la sede de la central fabril.

José Ignacio de Mendiguren, el actual presidente de la central que deja su cargo el 21 de mayo, sostuvo que la PAM reviste suma importancia "porque tiene un gran peso sobre la industria".

"No tenemos que depender de una coyuntura, si Brasil tiene un pico de demanda de autos para vender más", dijo el empresario textil en diálogo con periodistas.

Para los industriales el encuentro del noviembre del año pasado en Cardales, donde estuvieron Dilma y Cristina, constituyó un hito en la integración, y ahora esperan armar otra reunión en Salvador de Bahía seguramente para la segunda mitad del año.

"Pero para armar algo tenemos que mostrar avances", explicó Mendiguren quien considera que del encuentro de mañana depende gran parte de la agenda privada de integración.

En rigor, los avances en la integración productiva entre empresas de ambos países son escasos por el momento, reconocen en la central fabril.

La UIA y su par la Confederación Nacional de la Industria de Brasil (CNI) comenzaron a organizar un centro de estudios en común que tendrá por objetivo analizar las condiciones de competitividad de las economías regionales.

Rousseff arribará al país con el ministro de Desarrollo de Brasil, Fernando Pimentel, y con la secretaria de Comercio Exterior, Tatiana Prazeres, funcionarios que manejan la relación comercial con la Argentina.

Resignado a que Buenos Aires seguirá aplicando restricciones a las importaciones al menos por este año, Pimentel dijo en Brasil antes de partir que está dispuesto a sacrificar algo del superávit comercial de Brasil con Argentina en procura de incrementar el intercambio comercial.

El economista Jorge Todesca señala en un informe que el intercambio comercial entre Argentina y Brasil, que había alcanzado 40.000 millones de dólares millones en 2011 se redujo a menos de 35.000 millones en 2012 (13 por ciento).

"En ese contexto, en el último año, se redujo significativamente el persistente déficit comercial con Brasil, que paso de 5.800 millones de dólares en 2011 a 1.600 millones en 2012 y a un superávit de 80 millones en el primer trimestre de 2013", añadió Todesca.

El economista dijo que "este cambio de tendencia obedeció tanto al menor nivel de actividad de la economía argentina como a las trabas a las importaciones impuestas a los productos de ese origen".

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