Gracias Diego por tanta magia y talento

Diego Armando Maradona murió este miércoles tras un paro cardiorrespiratorio, así reza la noticia en todos los portales y medios del mundo. Sin dudas, la noticia conmocionó y conmociona a todo el planeta por lo grande que fue, porque nada ni nadie lo igualará.

A la persona que escribe estas palabras siempre le es difícil dar una opinión certera o un punto de vista mucho más claro a causa del trajín de tantas noticias que surgen en este mundo cada vez más conflictivo, incluso en esta etapa de pandemia. Lo cierto es que la repentina muerte de Diego Armando Maradona no deja de sorprender y de causar mucha tristeza.

Mientras las noticias de su muerte continúan circulando, como se llama en términos periodísticos ‘como reguero de pólvora’, las imágenes de Diego no paran de agolparse en la mente de este redactor. Sin embargo, los primeros registros de memoria de este cronista se remontan a 1986, de su gran actuación en México que regó de alegría y de felicidad a todo un pueblo.

Lo ví llorar de bronca en la final de Italia ’90 donde jugó con un tobillo hinchado pero el amor por la camiseta y la celeste y blanca, pudieron más que el dolor de la lesión. Tampoco olvidaré cuando le “cortaron las piernas” en 1994 en Estados Unidos.

Su vuelta a Boca, la internación en el verano de 2000, que lo tuvo casi al borde de la muerte, su recuperación en Cuba, su despedida en La Bombonera y su frase “La pelota no se mancha”, que quedó para la posteridad futbolera, y su programa “La Noche del Diez”, donde se lo vio radiante y pleno, mostraron a un Maradona resurgir de las cenizas y desde los abismos más profundos en los que puede caer todo ser humano.

En medio de estos acontecimientos, Maradona demostró que no se vendía y antepuso su sinceridad, la valentía de plantarse ante los poderosos y “malnacidos” del fútbol. Lo más triste es que Diego nunca pudo tener una vida plena y familiar porque no fue para nada fácil ser ‘el mejor’, no fue para nada fácil lidiar con tanta popularidad.

En fin, la noticia no deja de sorprendernos y angustiarnos, lo único que me queda por decir es, Gracias Diego, por tanta alegría y tanta magia, buen viaje y le estarás regalando a Dios muchas gambetas y goles en el cielo.

Armando Rodríguez Rocha

Periodista deportivo.

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