Jugadores de Tigre fueron amenazados y San Pablo se coronó campeón.
En el entretiempo de la final de la Copa Sudamericana contra el San Pablo, personal de seguridad del club brasileño extrajo un revólver y le aplicó un culatazo al arquero Albil.
El incidente, que motivó que el plantel de Tigre se negara a salir a jugar el complemento del partido, por la final de la Copa Sudamericana 2012, se registró durante el entretiempo, cuando los futbolistas de Tigre ingresaban al camarín tras protagonizar un tumulto con jugadores rivales en la cancha.
"Fue una emboscada", aseguró Rubén Pasquini, encargado de la Seguridad del plantel de Tigre, después de que "Pipo" Gorosito dijera que los futbolistas del conjunto de Victoria habían sido golpeados y amenazado con "revólveres" en el vestuario, al cabo de la etapa inicial, con San Pablo ganando 2-0.
En declaraciones a los canales de cable de Argentina ESPN y Fox Sports, el intendente Massa afirmó que este miércoles por la noche se escribió "una página vergonzosa del fútbol brasileño" en el Estadio Cícero Pompeu de Toledo, también llamado Morumbi, y confirmó la denuncia de Gorosito.
Massa dijo incluso que al arquero Damián Albil "le pusieron un arma de fuego en el pecho", luego de que el propio guardavallas dijera que le habían pegado "un culatazo" -e incluso mostró por televisión una ligera lesión- en medio de la refriega con el personal de seguridad del club.
Los jugadores de Tigre, entre ellos el referente del plantel Martín Galmarini, aseguraron que los agresores eran los mismos que minutos antes habían impedido al equipo de Victoria efectuar el precalentamiento dentro de la cancha.
Galmarini también dijo que el micro que trasladó a Tigre al estadio fue apedreado: "Nos tiraron de todo", aseguró. Massa sostuvo que "15 patovicas" agredieron a los jugadores en el vestuario, "con palos, con armas de fuego, les pegaron", dijo, y lamentó que el árbitro chileno Enrique Osses, en lugar de suspender el encuentro, lo diera por terminando, lo que determinó la consagración de San Pablo como campeón.
"Me parece que fue todo muy desprolijo", expresó Massa, que acompañó a la delegación a San Pablo, y agregó que el plantel de Tigre iba a realizar una denuncia policial sobre lo sucedido. Y cargó contra el club dueño de casa: "San Pablo será muy grande en Brasil, una gran institución de fútbol, pero como anfitriones han sido vergonzosos".
"Tigre ha venido a jugar un partido de fútbol, no una guerra y a Albil le pusieron un arma de fuego en el pecho. Esto ha sido vergonzoso", enfatizó. Los jugadores de Tigre tomaron la decisión de no salir al campo a disputar el segundo tiempo, una postura que -pese a los incidentes- fue entendida por las autoridades de la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol) como un abandono del partido, según indicó el boliviano Romer Osuna.
"Tigre se resistió a salir a jugar", sostuvo el dirigente y veedor de la Conmebol, después de que los futbolistas del club argentino le plantearan que para ellos, no estaban dadas las garantías de seguridad para continuar el encuentro.
Por último, Massa reclamó la intervención de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) para que "haga valer la patética situación que nos hicieron vivir", y Galmarini agregó: "Son unos cagones, vinieron y sacaron un fierro, nos empezaron a amenazar con un fierro. Acá hubo zona liberada".
