La música es vida

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La música, que ha sido calificada como “la más divina de las artes” ha tenido en los distintos países del mundo intérpretes y creadores que llegaron, en ciertos casos, a exceder los límites del talento para escalar las cumbres del genio, conquista reservada a la pujanza espiritual de muy pocos elegidos.

Por tal motivo, la Sociedad Argentina de la Prensa Médica (SAPEM) y Verarte Musical Argentina realizaron el primer concierto de Año nuevo, en el salón de las Artes de la Asociación Médica Argentina (AMA), bajo la dirección artística de Nora Vera en Violoncelo, Alicia Weingarten en Piano y Sebastián Frasson en Violín.

Se interpretaron temas de Fritz Kreisles, Amadeus Mozart, Jules Massenet, y para finalizar la Danza húngara Nro 5 de Johannes Brams en la que alegremente participaron todos los presentes. La presentación estuvo a cargo del Dr. Mario Félix Bruno y dicho concierto, gracias a las nuevas tecnologías pudo ser apreciado por las redes sociales desde distintos países del exterior.

Es importante destacar que Nora Vera desde hace más de 20 años lleva adelante, en silencio, su proyecto “Música es vida”, realizando conciertos en hospitales y centros geriátricos de todo el país, dónde no sólo pueden disfrutar el regio presente de sus obras maravillosas los internados, sino también los familiares de los mismos que deben atravesar pesares y dificultades que muchas veces no son contempladas por el entorno.

Nora Vera es Concertista, Directora de Orquesta, Productora cultural. Estudió en los Conservatorios nacionales, y en el Giuseppe Verdi de Milán, Italia y en la Universidad de las Artes. Es docente Universitaria y del Gobierno de la Ciudad de Bs. As.

Alicia Weingarten, por su parte es, pianista y compositora argentina/austriaca. Realizó estudios en el Conservatorio Superior Manuel de Falla de Bs. As., de donde egresó con medalla de oro. Se perfeccionó en la Universidad Gutenberg de Mainz, Alemania. Participó en numerosos cursos de interpretación y música de cámara, destacando el organizado por el Conservatorio Schubert, Austria.  Realizó recitales como solista con orquesta e integrando conjuntos de cámara en Argentina, Uruguay y Austria. Es docente emérita de los conservatorios Manuel de Falla y Astor Piazzolla.

Y por último, Sebastián Frasson quién realizó sus estudios de Violín, el profesorado superior, y finalmente la maestría, en el Conservatorio de Música de General San Martín de la Provincia de Buenos Aires. Egresó con medalla al mejor promedio. Actualmente es integrante de la Orquesta Sinfónica de Gral. San Martín desde el año 2004, e integró la Orquesta Sinfónica de 3 de Febrero entre los años 2010-2020. Desde el año 2009 es profesor auxiliar de violín en la orquesta (Concertino) del Conservatorio Superior de Música “Manuel de Falla”. También es profesor provisional de la cátedra de violín del Conservatorio de Música de Gral. San Martín. Sus recitales como solista en violín, los realizó con la Sinfónica Juvenil de Hurlingham Libertador San Martín, la Orquesta de Cámara del Conservatorio de Gral. San Martín, la Orquesta Juvenil de San Martín, la Orquesta Sinfónica de la municipalidad de Gral. San Martín, la Orquesta Sinfónica de Tres de Febrero y Camerata de cuerdas “Norberto García”. Junto a la Orquesta típica “La Juan D’Arienzo” (miembro fundador) realizó 15 giras internacionales por Europa, Asia, USA y Latinoamérica, brindando conciertos, clases de musicalidad y estilo (música y danza).

Los argentinos debemos apreciar de Mozart, Beethoven, Rossini, Chopin, Ricardo Wagner o Rimsky Korzakov, la grandeza de su esfuerzo creador y admirar a quienes transmiten su música y su energía. Hoy más que nunca, es necesario que cada uno esté en su sitio, y que en él se desenvuelva y fructifique. Para ello es menester aniquilar el egoísmo, porque bien puede ocurrir que el sitio que nos corresponda no sea, precisamente, el que agrade a nuestro sensualismo, exacerbado por la época de torceduras morales que nos asfixia. Cada persona en su sitio, dando los frutos que por su fuerza específica debe dar; he aquí la urgencia. Pero no elijamos. Vayamos adonde debemos ir, al desierto, a las ciudades, al altiplano o a las llanuras, a la soledad o al tumulto, pero siempre con el exclusivo y único propósito de darnos por entero a la comunidad, que es la mejor manera de prolongarse en el amor y el tiempo…

La humanidad y la tierra no necesitan a los hombres que sólo piensan en sí mismos. La tierra y la humanidad están sedientas de todos los bienes posibles… Y debemos dárselos, aunque nos quedemos desnudos como Aquel, que en la cruz, hace poco más de veinte siglos, recibió de los hombres la más ignominiosa de las muertes… Sólo podremos darnos en generosos desgarramientos, cuando hacemos de nuestra vocación nuestra razón de vivir, sufrir y morir para beneficio de otros, Y esto ¿quién podría desdecirlo?, es también espíritu puro, porque la materia, cuyo drama peor es el de ser lo que es, desconoce la dicha del pájaro que canta para que la aurora sea más bella, y la de la nube que se derrama en lluvia sin preguntar cuál es la sed que ha de aplacar con su gracia…

Por: Ernesto Martinchuk, periodista

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