Siguen cerrando importantes empresas: Fin de Papelera del Sur con 160 trabajadores en la calle
La empresa Papelera del Sur anunció el cese definitivo de actividades de su fábrica de cartulina en Tornquist y 160 trabajadores quedaron en la calle.
La conducción de Papelera del Sur comunicó formalmente este jueves la clausura de su planta productiva en Tornquist, una determinación que deja a cerca de 160 operarios sin su fuente de trabajo. La medida desarticulará el principal motor laboral formal privado de la localidad, donde la inmensa mayoría de las familias dependen de manera directa e indirecta del movimiento de la fábrica.
La notificación del cese definitivo y el impacto del cierre
La noticia fue transmitida a la dirigencia sindical en una reunión convocada en la ciudad de Bahía Blanca. Al respecto, el secretario general del sindicato papelero local, Gustavo Lanaro, relató el desconcierto que vivieron al enterarse del desenlace: «Estamos medio helados. Básicamente a Tornquist esto le va a hacer un desastre. Es toda gente que elige vivir acá, es la única fábrica grande y los sueldos nuestros también van a ser un golpe duro para el pueblo».
El dirigente gremial precisó que viajó junto a Ricardo Schwinn, secretario adjunto de la organización, creyendo que se trataba de una cesantía puntual: «Veníamos durante el viaje pensando qué había pasado. Creíamos que habían despedido a alguien, nunca pensamos que iba a pasar esto. La verdad es que lo habíamos venido piloteando durante estos últimos años«.
Suspensiones y la apertura de importaciones
El desenlace de Papelera del Sur no fue repentino, sino el corolario de más de dos años y medio de retracción en el ritmo de elaboración. La fábrica venía aplicando suspensiones rotativas y reducciones de jornada. De hecho, la última detención formal de líneas se había concretado en abril pasado, aunque los empleados seguían concurriendo a realizar mantenimiento edilicio y mecánico.
«Esta semana estamos suspendidos. La máquina seguía parada, pero con nosotros adentro haciendo mantenimiento. No trabajábamos el mes entero y la semana pasada nos dijeron que íbamos a salir nuevamente una semana suspendidos», explicó Lanaro.
Para la representación gremial, la causa de fondo que dinamitó la viabilidad del establecimiento está en la política comercial externa que definió el gobierno de Javier Milei. «Básicamente, nuestro problema son las importaciones. Al estar abiertas, entra cartulina de afuera y se nos hace imposible competir por una cuestión de precios», subrayó.
En ese sentido, Lanaro describió la estructura societaria del holding, con sede central en Buenos Aires y control sobre varios talleres de imprenta: «Nos dijeron que solamente va a cerrar la fábrica de cartulina. Las imprentas van a seguir funcionando en Buenos Aires y seguramente importarán la cartulina ellos«.
Asimismo, el dirigente admitió que entre los trabajadores existía la sospecha de que a la propia firma le resultaba más rentable desarmar la producción nacional. «Nosotros siempre tuvimos esa duda, de que la cartulina la importaban ellos mismos. Llegó un momento en que les convenía comprarla afuera y no hacerla, pero eso nunca lo blanqueó la papelera con nosotros. Ellos siempre nos dijeron que no era así«, apuntó.
Críticas al modelo de Milei y asamblea urgente
Al comparar la situación actual con otras etapas de retracción productiva, el referente papelero local diferenció la magnitud del impacto: «Yo viví la época de Macri, que nos pasó algo similar. Empezamos a salir suspendidos, pero las importaciones en esa época no se abrieron tanto como ahora. Yo entiendo que tiene que haber competencia, pero no tendría que ser de cero a cien. También me tenés que dar herramientas para poder competir. Siempre hablamos de la baja de impuestos, pero es algo que nunca vimos en estos tres años».
El sindicalista enmarcó lo ocurrido en un esquema de asfixia que golpea al conjunto del entramado manufacturero, «es una mezcla de impotencia, porque entendemos que cuando al empresario no le cierran los números, se dedica a otra cosa. Nosotros vemos más el tema de las familias», sostuvo.
Ante la gravedad del cuadro, el gremio convocó a una asamblea general en la planta para informar los alcances de la decisión empresarial y articular los pasos a seguir con el cuerpo de delegados y las bases obreras: «Es una noticia que uno como comisión y como sindicato nunca quiso dar. No sabemos si estamos sorprendidos, enojados o tristes. Tenemos una mezcla de impotencia. Por el momento es como que no caemos«, concluyó Lanaro.
Con información de agencia MundoGremial
