Flybondi vuelve a operar, pero los pilotos alertan por la seguridad en los vuelos
Con solo 2 aviones operativos y entre denuncias penales de fraude entre sus dueños, Flybondi intenta reactivar sus servicios pero los pilotos advierten sobre la vida de los pasajeros.
Luego de dos meses de parálisis, cancelaciones masivas y una profunda crisis interna, la empresa aerocomercial low cost Flybondi anunció el reinicio gradual de sus operaciones. Sin embargo, según denuncian desde la Asociación de Pilotos de Líneas Aéreas (APLA), la reanudación del servicio se da en condiciones extremadamente precarias: la firma opera actualmente con una flota reducida a solo dos aeronaves y bajo la lupa de una auditoría interna que reveló un escándalo de desvíos de fondos, contratos irregulares y sospechas de vaciamiento por parte de la conducción saliente de la compañía.
Mientras la actual administración intenta despegarse de la gestión anterior mediante denuncias judiciales por fraude y promesas de un «plan de pagos» para contener a los acreedores y proveedores de mantenimiento, desde el gremio la lectura de la crisis es distinta. No se trata de un simple bache financiero, sino del colapso anunciado de un modelo de negocios inviable.
APLA denuncia un «esquema Ponzi» aerocomercial en Flybondi
En declaraciones a Futurock, el secretario general de APLA, Pablo Biró, cuestionó el relato corporativo de la empresa y describió el funcionamiento de la aerolínea: «Es un modelo de saqueo, un esquema Ponzi, donde se va robando de a pequeñas partes a los usuarios especulando con que el 90% no reclame».
Para el dirigente sindical, las constantes reprogramaciones y cancelaciones que dejaron a miles de usuarios varados en los últimos años no son fallas logísticas, sino parte de un engranaje financiero estructurado. «Cuando tenés que contactar un abogado por el reclamo, te sale más caro que los 50 mil pesos del pasaje. Es una especulación, no es un negocio de transportar pasajeros», subrayó Biró.

Asimismo, apuntó directamente contra la pasividad y el fomento del gobierno que permitieron la consolidación de este esquema en el país. «Esto es posible por la complicidad del Estado que permite la estafa a los usuarios», indicó.
Deudas millonarias y peligro en el aire
La realidad financiera de Flybondi arrastra un deterioro constante desde 2025, acumulando deudas con empresas de rampa, proveedores de combustible y talleres de mantenimiento. El propio Biró ratificó esta asfixia comercial al señalar que «Flybondi tiene demandas porque debe en todos los sectores».
Sin embargo, para los trabajadores del sector aéreo, la mayor alarma no es económica, sino de seguridad operacional. El titular de APLA fue tajante al vincular la falta de inversión y la laxitud de los controles con el historial de incidentes de la aerolínea: «El modelo de Flybondi siempre se basó en el no control. Por eso todos los incidentes que tuvo en materia de seguridad, mantenimiento, habilitaciones y accidentes graves».
El titular del gremio de los pilotos denunció que las operaciones de la firma se mantuvieron sistemáticamente al límite de lo permitido, descuidando los protocolos básicos de la aviación civil. «Los pasajeros que viajaron, lo hicieron muy por debajo de los estándares de la industria», señaló.

Desregulación aérea: la complicidad política y judicial
Para APLA, la crisis de Flybondi se profundizó de manera dramática debido a las políticas de cielos abiertos y el desmantelamiento de los organismos de control estatal. Según Biró, la situación «se fue agravando a medida que el gobierno de Milei atacó los mecanismos que aún funcionaban y con la Justicia que mira para otro lado».
La falta de mantenimiento adecuado y la escasez de repuestos habrían llevado a la empresa a prácticas extremas sobre su material rodante para mantener operativas las pocas unidades en vuelo. «Han llegado a deformar aviones que no volvieron a volar», denunció el referente de APLA, quien además aseguró que el proyecto low cost careció de sustentabilidad técnica desde el primer día: «Si se hacían las auditorias, no podría haber volado ni un año. Flybondi fue irregular desde su nacimiento».
El diagnóstico del gremialista describe un escenario de gravedad institucional y operativa para el sector aerocomercial, comparándolo con los peores estándares internacionales: «Llevaron a la Argentina al lugar más berreta. No lo vi ni en los países más laxos y menos controlados. Es un milagro que no haya terminado peor».
La advertencia de los trabajadores: «Nosotros somos los responsables»
Actualmente, la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) asegura estar monitoreando de cerca la disponibilidad de tripulación, el estado de la flota remanente y la viabilidad de los vuelos programados. Con todo, la nueva administración de Flybondi afirma que no habrá despidos y que buscará renegociar contratos para «transparentar la situación».
Para Biró, que la empresa haya entrado en este cuello de botella operativo y financiero antes de provocar una tragedia es el único alivio: «Es buena noticia que haya colapsado porque deben plata y no estemos lamentando accidentes, que estuvieron al borde de ocurrir varias veces», denunció.
Finalmente, el titular de APLA alertó sobre el desamparo legal en el que quedan los profesionales de la aviación cuando el control público desaparece en favor del libre mercado, y advirtió sobre el futuro del sistema de transporte aéreo en el país:»Estamos con una ausencia total del Estado y con funcionarios que hacen negocios personales. Nos vamos a quedar pagando las consecuencias y Flybondi es solo el principio de lo que ocurre cuando el Estado no controla. Nosotros somos civiles penalmente responsables. Podemos ir a responder ante la Justicia y nunca van los funcionarios», cuestionó.
Con información de agencia MundoGremial
