Historia de las relaciones entre Argentina y el FMI.

Noemí Brenta, economista experta en historia económica de la Argentina y de las relaciones internacionales, repasa la traumática relación entre el FMI y nuestro país.

Una obra exhaustiva acerca de la relación del Fondo Monetario Internacional y la Argentina. Noemí Brenta repasa la vida de nuestro país bajo los programas del Fondo, las exigencias, los cumplimientos, el rechazo de Illia, el romance durante el menemismo, la “separación” en 2006 y los nuevos coqueteos con el kirchnerismo con motivo de las estadísticas adulteradas.

Brenta comienza primero relatando el nacimiento del FMI desde sus inicios en la Conferencia Monetaria y Financiera de las Naciones Unidas y Asociadas celebrada en Bretton Woods en 1944, cuenta sus sus asociados, constitución y desarrollo donde EE.UU tuvo siempre la última palabra en los asuntos controvertidos.

La autora repasa los mecanismos de los que se vale el FMI para coaccionar a sus miembros a cumplir sus metas a cambio de préstamos, las cuales siempre han sido muy cuestionadas por la inconsistencia de los planes de ajuste, la uniformidad de las recomendaciones de política económica y de reformas estructurales, sin tener en cuenta las especificidades de los países miembros.

La Institución desarrolló un rostro para los países centrales y otro para los periféricos, donde no influye sobre las monedas clave cuyas variaciones realmente afectan al sistema monetario internacional, al comercio y a la inflación sino que se concentró en los países que solo obtienen moneda internacional a cambio de bienes, servicios o deuda.

En cuanto a la Argentina, la historia de amor y odio con el organismo comenzó en 1956 cuando mediante un decreto ley el presidente de facto, Gral. Pedro E. Aramburu, adhirió a los convenios de Bretton Woods. A partir de ese momento, nuestro país fue uno de los principales deudores del organismo hasta 2006, y quien más utilizó sus recursos.

Sobre el rol de los EE.UU en los decisiones del FMI que afectaron a nuestro país, la autora analiza los 3 casos paradigmáticos: las sanciones económicas por las violaciones a los DD.HH durante la última dictadura militar; la reforma financiera y la laboral de los años 90.

El país suscribió con el FMI 21 acuerdos entre 1956 y 2006. Solo en 12 de los casi 50 años desde el ingreso de la Argentina al Fondo a enero de 2006 cuando se cancela la deuda, el país no estuvo bajo acuerdos. Según la autora, del análisis de los mismos y los planes de ajuste implementados en Argentina indica que la política económica domestica aplicó, reiteradamente y de manera duradera, las pautas y concepciones teóricas del organismo.

De 1950 y 1982 los planes generaron inflación, congelamiento de precios relativos, salida del mismo y ruptura de estabilidad sin tender a la hiperinflación.

Destaca que durante la presidencia de Arturo Illia, no hubo acuerdos con el Fondo y se renegoció la deuda con el Club de París.

En los 90, la Argentina estuvo bajo programas del FMI entre 1989 y 2001. Más allá de algunos incumplimientos puntuales, la relación con el organismo fue muy fluida.

Desde 2001, Brenta sostiene que el FMI condiciona su apoyo en la crisis a la dolarización de la economía nacional, lo cual sustenta el exministro de Economía, Domingo Cavallo.

En 2006, se cancela la deuda con el FMI. Si bien la autora no puede ocultar su afinidad con el kirchnerismo, tiene que reconocer que la decisión partió del propio organismo que instó al Gobierno argentino al igual que lo hiciera con Brasil, Corea o Turquía. De hecho el festejado pago que hizo Néstor Kirchner no solo fue celebrado por sus seguidores empapados del discurso antineoliberal, sino que la autora admite que hasta el propio Fondo Monetario “elogió la cancelación anticipada”.

Hay, sin embargo, recomendaciones que hace el FMI por esa época y que luego el gobierno de Cristina Fernández comenzó a aceptar, como renegociar con el Club de París o reabrir el canje de la deuda.

El capítulo que atañe al gobierno de los Kirchner desnuda la parcialidad de la autora, que apela a la terminología oficialista propagada por el programa ultra-k 678 y los intelectuales de Carta Abierta al plantear la “reacción destituyente” del sector agropecuario durante la discusión de las retenciones móviles. Tampoco falta la remanida alusión a los “grupos hegemónicos” citada de palabras de Basualdo.

Es interesante contrastar ahora la mención al informe del FMI de 2005 con los hechos de 2013/14, que lógicamente exceden a la obra. El Fondo pedía apreciar el peso, disminuir la intervención del BCRA en el mercado cambiario y reducir la acumulación de reservas, todo lo que intentó no hacer con el “cepo” cambiario -que la obra ignora por completo-, y todo lo que ahora está haciendo.

Sobre la autora:
Noemí Brenta es doctora en Economía por la UBA y en 2007 recibió el Premio Facultad Ciencias Económicas de esa universidad; también es licenciada en Economía por la UADE, 1983.
Coordinadora académica e investigadora del Instituto de Estudios Históricos, Económicos, Sociales e Internacionales (IDEHESI), Unidad Ejecutora en Red del Conicet, miembro del Comité Académico de la maestría en Administración de Negocios de UTN FRGP y de la carrera de investigador científico de UTN. Es docente de las maestrías de Historia Económica y de RRII de la UBA, del doctorado en Ciencias Económicas de la UNLaM y de su maestría en Relaciones Internacionales, así como también de otras universidades nacionales y extranjeras.
Fue consultora del PNUD y becaria del CLACSO y Conicet. Autora de varios libros y artículos, se especializa en temas de la historia económica de la Argentina y de las relaciones internacionales.

Ficha técnica:
Título: "Historia de las relaciones entre Argentina y el FMI"
Autora: Noemí Brenta
Editorial: Eudeba
Idioma: Español
Catálogo: Economía – Teorías Económicas
Presentación: Rustica
Paginas: 360

(Por 4SEMANAS)

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.