“Adorni, el abrazo del oso al gobierno y los ciudadanos que confiaron”
En las elecciones presidenciales del 2023, los ciudadanos eligieron un cambio drástico de paradigma para el futuro del país, no solo económica sino principalmente ante el hartazgo y la indignación del manejo del erario público por parte del gobierno Kirchnerista. Surgió así un discurso político basado principalmente en el cambio ético y moral de la gestión pública.
El proyecto libertario propiciaba principalmente en cambiar la “CASTA POLITICA” hacia un gobierno transparente y sin prebendas, jactándose de que usaría el sistema Persa para referirse a castigos implacables contra la corrupción. EL QUE ROBA SE VA, vimos partir funcionarios por compra de cafeteras o por no coincidir con decisiones presidenciales (aproximadamente 116 bajas de funcionarios de primera línea).
Si el gobierno asumió con la promesa de eliminar la casta “La casta no son solo los políticos ladrones, son los empresarios prebendarios, los ‘sindigarkas’, el periodismo ensobrado y corrupto” criticando y poniendo la vara tan alta que dan la impresión de que ellos solo son la verdad revelada. En sus principios electorales afirmaban “Es mejor decir una verdad incomoda que una mentira confortable”, o “Defendemos una causa justa y noble muchísimo más grande que cada uno de nosotros …y estamos dispuestos a dejar la vida por ello”.
Desde hace dos meses el paladín de la moral pública e imagen del gobierno, el jefe de gabinete comenzó su peregrinar por el camino de la ambigüedad y contradicciones cometió uno de los peores pecados capitales, LA SOBERBIA, comenzó a creer que es el centro de la verdad total y por ende indiscutible inmaculada.
A esta altura esa soberbia lo llevó a incurrir cuatro veces en mentiras, confesar que evadió tributos y rectificar un sinnúmero de veces sus declaraciones juradas entre otros hechos. Y acá cabe la pregunta de cuánto daña a la figura presidencial, al gobierno y a los ciudadanos que confiaron con el voto a su espacio. Nos cabe la pregunta ¿por qué no actúa con humildad y da un paso al costado como muestra de grandeza?. La soberbia pesa más que el proyecto que lidera el Presidente, por ahora parece que sí.
Peor aún, expone al Presidente, porque si un presidente se obsesiona con defender a un funcionario cuestionado como lo está Manuel Adorni, puede llegar a desatar una crisis de credibilidad, el error se transfiere a su propio capital político.
Es incomprensible que ahora se acoja a la figura de Inocencia Fiscal, (norma que debería ser derogada, por la inequidad tributaria) estando vigente hasta mayo 2025 el Régimen de Regularización de Activos.
La ética y la transparencia en el gobierno son pilares fundamentales para prevenir la corrupción y garantizar la confianza ciudadana. Los funcionarios públicos deben regirse por principios de integridad, probidad y vocación de servicio, evitando el abuso de autoridad y el uso de bienes del Estado para fines personales. Hegel enunciaba “El Estado es el agente de la moral pública” y sus funcionarios deben seguir la misma premisa
Citando a Richard Price: “…“nada requiere tanta vigilancia como el poder”, basado en la teoría de Cicerón donde el fantasma de la inescrupulosidad, la corrupción puede hacer que el gobernante pase de servidor público a ser el tirano que destruyo la república.”
Se debe entender que la verdadera política esta orientada a resolver los problemas de la sociedad, gestionar el poder con transparencia para distribuir recursos garantizando el bien común. Lejos de los meros intereses partidarios o personales El jefe de gabinete debe entender este concepto, por eso, Contador Adorni, si todavía le queda un poco de responsabilidad y humildad política de un paso al costado y asuma las responsabilidades, por el bien del Gobierno y de los ciudadanos que confiaron en el cambio.
