Cerró otra multinacional: Magnera dejó a todos su trabajadores en la calle

En la segunda mitad de 2025, Magnera y otras multinacionales como ILVA y Kimberly-Clark dejaron sin empleo a casi un millar de trabajadores en el Parque Industrial de Pilar, en la Provincia de Buenos Aires.

La multinacional Magnera, especializada en materiales no tejidos y films para pañales y toallitas, apagó sus máquinas en plena jornada laboral en el Parque Industrial de Pilar, dejando sin empleo a 140 operarios, sumados a 40 despedidos dos meses antes, totalizando casi 200.

El CEO de Magnera, Curt Begle, defendió el ajuste como un paso hacia la eficiencia, pese a que la compañía factura 2.900 millones de dólares anuales, aunque con ingresos en baja.

Los trabajadores de Magnera, muchos con más de 20 años de antigüedad, recibirán indemnizaciones al 100% y un plus, pero reconocen que el cierre es irreversible.

El caso ILVA

La fábrica de porcelanatos ILVA despidió a sus 300 trabajadores mediante telegramas, sin presentarse a la audiencia convocada por el Ministerio de Trabajo. Los operarios, organizados en turnos rotativos para protestar, rechazan la justificación de «fuerza mayor» que reduce indemnizaciones hasta un 50% según el artículo 247 de la Ley de Contrato de Trabajo.

Desde el sindicato sospechan que la empresa busca reducir personal y empeorar condiciones laborales, pasando de un régimen «4×4» a uno «6×1» con recortes salariales del 30% y eliminación de beneficios como comedor, transporte y medicina prepaga. Pese a recientes inversiones en maquinaria, la producción está paralizada, sumándose a la crisis de la zona. Los trabajadores marcharon, junto al gremio de Ceramistas, a la sede de la Unión Industrial Argentina (UIA) para exigir un canal de diálogo.

Kimberly-Clark

Por su parte, Kimberly-Clark cerró sin previo aviso su planta en Pilar, dejando a 220 trabajadores en la calle. La multinacional, que produce pañales Huggies, Kimbies, Kotex y otros productos de higiene, justificó la medida como una estrategia de optimización, trasladando su producción a San Luis con una inversión de 15 millones de dólares en tres años. Sin embargo, no ofreció reubicación a los afectados.

El Sindicato de Papeleros calificó el cierre como «arbitrario» y exige la reapertura de la planta, en un contexto donde los pañales registraron un aumento del 144% en 2024, superando el IPC general. Este cierre se suma a otros de la empresa en América Latina desde 2019, incluyendo plantas en Brasil, Argentina y Chile.

Con información de agencia Mundo Gremial

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