Con Jalics y Pérez Esquivel se cierra el episodio Bergoglio-Dictadura.

El nobel de la paz -que defenfió a Bergoglio de las acusaciones de complicidad con la Dictadura- será recibido por Francisco este jueves. Jalics negó que Bergoglio los denunciara.

Se cierra el episodio de la supuesta complicidad entre Jorge Bergoglio y la última dictadura militar. El sector del kirchnerismo más duro bajó las críticas al nuevo Papa y el cura Francisco Jalics (uno de los sacerdotes secuestrados en el Proceso y que se adjudicaba su persecución por parte de los militares a una falta de apoyo de Bergoglio) rompió silencio y afirmó este miércoles que es falso suponer que su secuestro y el del cura Orlando Yorio "se produjeron por iniciativa del padre Bergoglio".

Jalics, uno de los dos jesuitas secuestrados durante la última dictadura militar, aseguró que Jorge Bergoglio tampoco lo denunció ante la junta militar.

"Estos son los hechos: Orlando Yorio y yo no fuimos denunciados por Bergoglio", afirmó Jalics en un comunicado publicado en la página web de los jesuitas en Alemania y que fue difundido por una agencia internacional.

La historia cuenta que durante el Proceso, el ahora Sumo pontífice era el superior provincial de los jesuitas en la Argentina y los curas secuestrados -que fueron liberados meses después- pertenecían a su orden.

Según Jalics, que actualmente vive en una casa en Baviera, es falso suponer que su secuestro y el de Yorio "se produjeron por iniciativa del padre Bergoglio".

"Antes me inclinaba por la idea de que habíamos sido víctimas de una denuncia.
Pero a fines de los 90, después de numerosas conversaciones, me quedó claro que esa suposición era infundada", añadió el jesuita en un despacho de la agencia Noticias Argentinas.

Jalics aclaró ahora además que Yorio y él fueron secuestrados por su conexión con una catequista, que primero trabajó junto a ellos y "luego ingresó en la guerrilla".

"Durante nueve meses no la vimos más, pero dos o tres días después de su detención también fuimos detenidos. El oficial que me interrogó me pidió los documentos. Cuando vio que había nacido en Budapest creyó que era un espía ruso", indicó.

"En la congregación jesuita argentina y en círculos católicos se extendieron en los años previos informaciones falsas que indicaban que nos habíamos mudado a los barrios carenciados porque pertenecíamos a la guerrilla. Pero ese no era el caso. Supongo que estos rumores fueron motivados por el hecho de que no fuimos liberados inmediatamente", añadió.

En sus primeras declaraciones, Jalics reconoció que no fue hasta años después de su liberación y de haber dejado Argentina cuando habló sobre lo sucedido con el exarzobispo de Buenos Aires.

"Después celebramos juntos una misa y nos abrazamos solemnemente. Yo me he reconciliado con lo sucedido y considero, por lo menos por mi parte, el asunto cerrado", aseguró sobre su secuestro en 1976.

En tanto, este jueves el papa Francisco recibirá al premio nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel, quien defendió a Bergoglio de las acusaciones de complicidad con la Dictadura.

Pérez Esquivel será recibido en una audiencia privada, informó el portavoz de la Santa Sede. En tanto, el sumo pontífice confirmó que visitará Brasil en julio próximo.

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