Las Madres del Dolor repudiaron la venta de alcohol en el estadio de River Plate
La Asociación de familiares de víctimas viales cuestionó la prueba piloto que comenzará este sábado en el Monumental. Advierten que representa un riesgo para la seguridad pública y exigen controles de alcoholemia reforzados.
La Asociación Madres del Dolor emitió un contundente comunicado repudiando la prueba piloto de venta de bebidas alcohólicas que el Club River Plate iniciará este sábado en su estadio Monumental. Para el grupo de familiares de víctimas viales, la medida, más allá de su interés comercial, “representa un riesgo” concreto para la seguridad pública, especialmente por el egreso masivo de personas que luego podrían conducir.
La iniciativa del club, que recibirá a Tigre por la cuarta fecha del Torneo Apertura, fue autorizada como una excepción por el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, luego de un análisis riguroso y a pedido de la institución. Sin embargo, lejos de ser una apertura generalizada, se trata de un plan con fuertes restricciones y un alcance muy limitado en esta primera etapa. La cerveza, que tendrá un valor de $7.000 por lata de medio litro, solo podrá ser adquirida por un pequeño porcentaje de los asistentes y bajo estrictas condiciones.
Los límites estrictos de la prueba piloto
El esquema diseñado por River y avalado por el gobierno de la Ciudad es sumamente acotado. En el partido contra Tigre, la venta solo estará habilitada en sectores específicos: los Palcos 360, los espacios de hospitalidad y los denominados Espacios Quilmes ubicados en las plateas San Martín, Belgrano, Centenario y Sívori. Se estima que menos del 10% de los aproximadamente 82.000 concurrentes podrán acceder a la compra.
Los controles son múltiples. El consumo estará limitado a dos unidades por persona, un límite calculado para no superar la alcoholemia positiva permitida en la Ciudad de Buenos Aires (0,5 gramos de alcohol en sangre). La compra no se realizará el día del partido; será exclusivamente mediante preventa a través de la plataforma RiverID, habilitada hasta ocho horas antes del inicio, y solo para mayores de 18 años. Este sistema, que identifica con nombre, apellido, documento y rostro a cada persona, permite una trazabilidad total del comprador. Además, la bebida no se venderá en lata, sino que se servirá en vasos plásticos, y su consumo estará restringido a las zonas permitidas dentro del estadio, no en las gradas generales.

Las preguntas y advertencias de las Madres del Dolor
Frente a este despliegue de condiciones, la Asociación Madres del Dolor expresó su profunda preocupación. En su comunicado, se preguntaron: “¿Cómo se controlará efectivamente ese límite y qué mecanismos reales se aplicarán para evitar excesos?”. Su preocupación principal trasciende las paredes del estadio y se centra en lo que ocurre después, cuando la multitud se dispersa.
“Esta experiencia, más allá de su interés comercial, representa un riesgo en materia de seguridad pública, ya que implica el egreso de miles de personas, muchas de ellas conductoras, y además demanda mayores controles y recursos del Estado”, manifestaron desde la asociación. Hicieron hincapié en que la combinación de alcohol y conducción es una de las principales causas de siniestros viales graves, y por ello elevaron un reclamo concreto a las autoridades.
El pedido de controles reforzados en la vía pública
La respuesta que proponen las Madres del Dolor ante esta prueba es clara y contundente. Exigen que se implementen operativos de control visibles y reforzados en los alrededores del estadio y en las principales vías de salida. “Por ello, consideramos indispensable que se implementen controles de alcoholemia reforzados y visibles en los alrededores del estadio y en las principales vías de salida. El alcohol y la conducción son una de las principales causas de siniestros viales graves. La seguridad vial no puede quedar subordinada a intereses comerciales”, expresaron en el documento.
Su postura deja en evidencia la tensión permanente entre la búsqueda de una experiencia similar a la de los grandes estadios europeos, que suele incluir el consumo regulado, y la realidad del contexto local, marcada por una alta siniestralidad vial vinculada al alcohol.
El marco legal y los antecedentes que pesan
La medida no está exenta de un marco legal complejo. El artículo 122 de la ley contravencional de la Ciudad de Buenos Aires prohíbe expresamente la guarda y el expendio de cualquier bebida alcohólica en un espectáculo masivo, ya sea artístico o deportivo. Incurrir en esta falta está penado con multa, arresto e incluso la clausura del estadio, como le sucedió a River durante la gestión de Daniel Passarella, cuando la Agencia Gubernamental de Control clausuró el Monumental por un año para eventos musicales tras detectar venta ilegal de cerveza.
Sin embargo, la misma ley prevé un atajo en su último párrafo: “Toda autorización de excepción debe otorgarse en forma escrita por autoridad competente a los organizadores del evento”. Es bajo esta figura que se habilita la prueba piloto. Las autoridades han dejado en claro que, si algo falla y se detecta consumo de alcohol fuera de las zonas permitidas o se pierde el control, la experiencia se dará por concluida y se revertirá la medida. Por ahora, el club y su socio comercial, AB InBev (para las marcas Quilmes y Stella Artois), apuestan a que, si todo sale bien, la venta regulada pueda expandirse gradualmente a más sectores del estadio en el futuro.
