Alberto comenzó el año legislativo con una dirigencia política irreconciliable

A la espera del acuerdo con el FMI, sin mayorías, con gritos y con bancas vacías, comenzó el desafío del oficialismo para negociar, en medio de la turbulencia política.

El presidente Alberto Fernández dio inició al período 140° de las sesiones ordinarias del Congreso de la Nación, en un clima hostil, tenso y lleno de definiciones que fueron expresadas más por hechos que por palabras.

La ausencia del diputado y exjefe del interbloque del Frente de Todos, Máximo Kirchner representó un punto de inflexión, después de mostrar su postura contraria a la administración de Fernández, en cuanto a las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional. Hay ausencias que hablan más que las presencias y en política suele ser siempre una estrategia de comunicación. Mejor dejar a la libre interpretación que dar explicaciones.

La fragilidad dentro del espacio oficialista está expuesta y la heterogeneidad dentro de la coalición de Gobierno llevó a un Congreso fragmentado al interior de las principales fuerzas políticas.

Mediante un discurso interrumpido por gritos, enojos y retiros de legisladores del PRO, el mandatario hizo referencia al conflicto en Ucrania, sin mencionar la palabra “guerra» o «invasión”, algo que destacó parte de la oposición, a través de las banderas ucranianas colgadas en sus bancas.

En una hora y media, Alberto expuso sobre diferentes temas, tratando de mantener un tono calmo, pero que fue cambiando mientras avanzaba su discurso.

El presidente se refirió al tema de la inflación como lo más preocupante, lanzó críticas a la Justicia, habló sobre su gestión durante la pandemia, le agradeció al personal de salud, gobernadores y ministros del área sanitaria de todas las provincias y presentó una lista de proyectos de ley que serán enviados al Congreso. Algunos fueron los mismos que presentó el año anterior y jamás se trataron.

Pero hubo un antes y un después, que fue el momento clave para entender cómo funciona el poder dentro del Congreso. Cuando Fernández le solicitó a la Justicia investigar la deuda tomada durante el mandato del expresidente Mauricio Macri, el PRO se levantó de sus bancas a los gritos y se retiró del recinto, no así sus aliados: el radicalismo y la Coalición Cívica, que permanecieron hasta finalizada la Asamblea Legislativa.

Las repercusiones no se hicieron esperar y la imagen del diputado Facundo Manes recorrió las redes sociales, sentado – casi en soledad – no le hizo gracia a los halcones del PRO.

A través de una nota radial (FM del Lago), el senador de JxC, Ignacio Torres cuestionó al médico y legislador: “Manes habla mucho del cerebro, pero lo usa poco”. Y luego, el diputado de la UCR y jefe del interbloque de JxC, Mario Negri se solidarizó con el legislador en su cuenta de Twitter: “Querido Manes tenés mi respeto y de todo el bloque ante las lamentables descalificaciones que recibiste hoy de un senador de JxC. Como bien decís vos la intolerancia no es el camino para reconstruir el país. Las ofensas hablan de quien las hace no de quien las recibe”.

Así dio inició Fernández a un nuevo período de sesiones ordinarias, que denotaa un pugna de poder constante al interior de cada interbloque, que busca sanar sus heridas, que parece que son más graves de las que los propios espacios logran ocultar.

El escenario político muta hacia un horizonte poco previsible que disputa poder en el Poder Legislativo, como la antesala de un 2023, que aún parece eterno y muy difícil para realizar cualquier proyección posible.

Sin extraordinarias, sin acuerdo con el FMI, sin mayorías, con ausencias y peleas internas, comenzó el camino legislativo 2022 que dará mucho que hablar. Y como dijo Maquiavelo: “Mejor ser temido que amado”, aunque no hay nada peor que el fuego amigo a la hora de construir poder, ya que en política las lealtades son circunstanciales.

Por: Carolina Davila, Licenciada en Ciencia Política y periodista acreditada en el Congreso de la Nación.

Por Carolina Davila, Licenciada en Ciencia Política y periodista acreditada en el Congreso de la Nación.

Licenciada en Ciencia Política (UBA). Periodista acreditada en el Congreso de la Nación desde 2014. Trabaja en radio y medios digitales. Especializada en técnica legislativa y análisis de discurso político.

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