Discapacidad: paro de 72 horas de escuelas y centros terapéuticos por falta de pago de PAMI

Escuelas, centros terapéuticos y hogares para personas con discapacidad de todo el país convocaron a un cese de actividades de tres días ante la falta de pagos de PAMI, Incluir Salud y obras sociales nacionales.

La crisis en el sector de la discapacidad estalló con una medida de fuerza que promete paralizar las prestaciones en todo el país. El Foro Permanente para la Promoción y la Defensa de los Derechos de las Personas con Discapacidad anunció un paro de 72 horas, distribuido en tres jornadas: viernes 13, miércoles 18 y jueves 19 de marzo. Durante esos días, las escuelas, los centros de día, los hogares permanentes y los servicios terapéuticos nucleados en la organización suspenderán sus actividades para visibilizar una situación que describen como crítica.

El conflicto tiene un origen concreto: la falta de pagos por parte de organismos estatales correspondientes al año 2025. Según denunciaron los referentes del sector, PAMI, el programa Incluir Salud y distintas obras sociales nacionales adeudan prestaciones esenciales, lo que pone en jaque la continuidad de las entidades que atienden a personas con discapacidad en todo el territorio argentino.

«Ir a 180 kilómetros por hora y poner el freno de mano»

La gravedad de la situación quedó expuesta durante una conferencia de prensa realizada esta semana en la Ciudad de Buenos Aires, donde representantes de instituciones, activistas y familiares de personas con discapacidad detallaron las dificultades económicas que atraviesa el sector. Adriana Salomone, integrante de la Asociación de Padres DINAD, una institución que brinda servicios escolares, centro de día y hogar permanente para personas con discapacidad, utilizó una metáfora ferroviaria para explicar el funcionamiento del sistema.

Según Salomone, el Estado y las obras sociales cumplen el rol de «locomotora» que debe impulsar los recursos necesarios para sostener la asistencia. En el medio se encuentran las personas con discapacidad y detrás los trabajadores que garantizan el servicio. Cuando quienes deben garantizar los pagos interrumpen los recursos, el sistema completo se paraliza. La situación actual, comparó, es como «ir a 180 kilómetros por hora y poner el freno de mano». El impacto, advirtió, se traslada inmediatamente a las instituciones y a los trabajadores.

La deuda que asfixia a las instituciones

Salomone detalló que en su institución aproximadamente el 50% de la facturación corresponde a prestaciones cubiertas por PAMI, mientras que un 30% proviene del programa Incluir Salud. Ambas entidades aún no abonaron las prestaciones correspondientes al mes de diciembre. A pesar de la falta de pagos, las instituciones debieron afrontar obligaciones económicas como salarios y aguinaldos de los trabajadores, lo que generó una situación financiera insostenible. «Hoy no podemos pagar salarios y los trabajadores tampoco pueden seguir sosteniendo esta situación», explicó.

El coordinador del Foro Permanente, Pablo Molero, amplió el panorama y afirmó que numerosas instituciones no reciben pagos desde octubre o noviembre de 2025. Sin ingresos, las entidades no pueden afrontar gastos básicos como salarios, alimentos, insumos terapéuticos o servicios esenciales. Molero cuestionó lo que describió como un «gran silencio» por parte de organismos como Incluir Salud, PAMI y el sistema de pensiones no contributivas frente a los reclamos realizados.

El drama silencioso de los hogares permanentes

Una de las preocupaciones centrales planteadas durante la conferencia estuvo vinculada al impacto directo que la crisis podría tener sobre las personas con discapacidad que residen en hogares permanentes. A diferencia de lo que ocurre con escuelas o centros de día, que en casos extremos podrían cerrar y permitir que los usuarios regresen a sus hogares, muchas de las personas que viven en residencias permanentes se encuentran judicializadas o no cuentan con redes familiares.

En esos casos, la interrupción de los servicios de PAMI no es solo un problema administrativo: es un drama humano de consecuencias imprevisibles. Salomone advirtió que la continuidad de los servicios depende directamente de que los organismos responsables regularicen los pagos pendientes.

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