A pesar de incidentes y polémicas, Maradona ya descansa en Bella Vista con sus padres
Hubo incidentes en el velatorio, represión policial, invasión de la Casa de Gobierno cerca del propio Presidente, escándalo con los familiares, presencia de barras bravas, un cortejo fúnebre que equivocó el trayecto al cementerio y nuevos incidentes en Bella Vista, pero finalmente Diego Armando Maradona ya descansa en paz junto con sus padres, esta es una cronología de la despedida al ’10’.
Las diez horas -que finalmente fueron ocho- que determinó la familia de Maradona junto al Gobierno nacional para que la gente pudiera despedirse no bastaron y provocaron un desborde con incidentes, balas de goma y gases lacrimógenos entre la policía y los fanáticos que se volcaron masivamente a la calle.
La represión terminó en la grieta política con acusaciones entre el gobierno nacional y porteño.
En tanto, en gran parte del velatorio popular, el uso de barbijos y la distancia de seguridad obligatoria en medio de la pandemia de coronavirus, casi no existieron.
Esa situación empañó las muestras de afecto, lágrimas, cánticos y banderas que se repitieron a cada momento desde la madrugada en Plaza de Mayo y sus cercanías, y casi que forzó a extender el horario.
La familia intentó ampliar el horario hasta las 19:00, pero el desborde fue tal que hasta incluyó una estampida dentro del Salón de los Patriotas Latinoaméricanos, que ofició de capilla ardiente, lo que obligó a mover rápidamente el féretro a otro sector para resguardarlo.
Once personas fueron detenidas durante los incidentes en las inmediaciones a la avenida 9 de Julio y Avenida de Mayo, por resistencia y atentado a la autoridad, según indicó la agencia de noticias NA.
La despedida íntima comenzó alrededor de la 1:00, con presencia de sus ex esposas Claudia Villafañe y Verónica Ojeda, sus hijos Dalma, Giannina, Jana y Dieguito Fernando, y la gran mayoría de los campeones del Mundial de México 1986, junto a sus familias.
El desfile de personalidades políticas y deportivas durante la madrugada por la capilla ardiente fue constante, también la idolatría que a partir de las 6:00, los fanáticos pudieron darle, pese a esperar durante horas y apenas tener unos segundos delante del féretro de Maradona.
El féretro estuvo desde un primer momento decorado con dos camisetas icónicas: la de Boca de su despedida como futbolista en 2001 y la de la Selección argentina con la que salió campeón del mundo en México 1986.
Fue el presidente de la Nación, Alberto Fernández, el que colocó una tercera camiseta antes del mediodía, cuando junto a al primera dama Fabiola Yañez llegó al salón de los Patriotas Latinoamericanos y desplegó la casaca de Argentinos Juniors, con el titular del club, Cristian Malaspina, y un pañuelo de las Abuelas de Plaza de Mayo.
Más tarde también estuvo la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, quien ofrendó un rosario al ídolo y acarició varias veces el cajón.
También pasaron personalidades del fútbol y el plantel completo del club que dirigió hasta su muerte, Gimnasia y Esgrima de La Plata, que «vistió» el féretro con una cuarta camiseta, esta vez del «Lobo».
Poco antes de las 18:00, ante una multitud de fanáticos colgados en las rejas linderas a la Casa de Gobierno, el féretro con el cuerpo del campeón mundial de México 1986 abandonó su lugar de velatorio para iniciar el cortejo fúnebre que desembocaría en el cementerio de la localidad bonaerense de Bella Vista, para su entierro.
Luego de más de tres horas de corridas e incidentes afuera y dentro de la Casa Rosada, todos volvieron a unirse en el eterno grito «Olé, olé, olé, Diego, Diego», mientras el cortejo abandonaba la zona de Plaza de Mayo.
Esa escena se repitió por cada tramo que recorrió: gente sobre el asfalto de la autopista, en los barrancos del Acceso Oeste y en las calles de San Miguel no quisieron quedarse con el grito de despedida atragantado.
Su traslado, no obstante, no estuvo exento de problemas: el cortejo fúnebre equivocó la salida de la autopista Acceso Oeste, lo que provocó que quedara en medio de un caos de tránsito que demoró su llegada al lugar del entierro.
Eso se produjo finalmente a las 19:00, mientras en las afueras del cementerio «Jardín Bella Vista», del partido bonerense de San Miguel, al igual que en todo el trayecto desde el velatorio en la Casa Rosada, hubo centenares de fanáticos con banderas que lloraron al momento del paso del cortejo, custodiado por efectivos de las policías Federal, Bonaerense y Gendarmería Nacional.
El último capítulo de un día bien maradoneano por todo lo que ocurrió y vivió el pueblo fanático de «Pelusa» fue una ceremonia íntima con unas treinta personas que vieron cómo Maradona fue enterrado en el mismo sitio donde están de sus padres, Doña Tota y Don Diego, fallecidos en 2011 y 2015 respectivamente.
En tanto, el fútbol no se jugará hasta el sábado por la reprogramación de los partidos que estaban previstos para el viernes, aunque la despedida de Diego Maradona no pudo ser en paz.
