#LaMarchaMasGrandeDeChile juntó a más de 1 millón de personas y Piñera apura medidas

Más de un millón de personas -según cálculos oficiales- reclamó este viernes en Santiago de Chile el retiro de los militares de las calles y la puesta en marcha de un plan económico que mejore la situación social, en lo que fue la manifestación más impresionante que ese país tenga memoria, obligando al presidente Piñera a tomar medidas de alivio urgente para evitar un estallido social.

La multitud se reunió en la emblemática Plaza Italia de Santiago, escenario de múltiples manifestaciones políticas y festejos en la historia de Chile.

La convocatoria fue lanzada a través de las redes sociales en el octavo día desde el inicio de la rebelión popular que hasta hoy había dejado 19 muertos, cientos de heridos -muchos de ellos de bala- y más de 2.000 heridos, a causa de actos vandálicos o como consecuencia de la extrema represión de Carabineros o militares.

La plataforma Unidad Social informó que la movilización fue convocada para que los militares se retiren de las calles y se pongan en marcha medidas para mejorar la situación de los sectores más vulnerables de la población.

La convocatoria fue lanzada bajo el lema «la marcha más grande de Chile».

Por su parte, el presidente de Chile, Sebastián Piñera, envió al Congreso un proyecto de ley para aumentar los ingresos de los jubilados con pensión básica, una medida prevista en la «agenda social» que inauguró con la esperanza de frenar el estallido social que sacude al país desde hace más de una semana.

La iniciativa apunta a aumentar en un 20 por ciento la llamada pensión básica solidaria que perciben unos 600.000 jubilados englobados el el 60 por ciento del sector más pobre del país y que tienen un ingreso equivalente a los 151 dólares.

Además, propuso una suba de un punto porcentual (desde el 4 hasta el 5 por ciento) de los aportes patronales al sistema de jubilaciones, una medida demandada por las fuerzas políticas de centroizquierda.

También se comprometió a crear un ingreso mínimo garantizado de 350.000 pesos (unos 482 dólares) que complemente el salario de los trabajadores que no cobren el sueldo mínimo y a aumentar los impuestos para las rentas más altas.

La Cámara de Diputados había aprobado ayer en general un proyecto para reducir de 45 a 40 horas semanales la jornada laboral.

Ante la fuerzas de las protestas, el presidente ya había retrocedido en su decisión de eliminar un subsidio a los combustibles, con su consecuente impacto en los valores de venta al público, y aceptó congelar las tarifas del servicio eléctrico.

También prometió medidas para bajar los precios de los medicamentos y mejorar los sistemas de salud y educación.

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