Murió Chirac, un líder de la derecha francesa que fue presidente durante 12 años
El ex presidente francés Jacques Chirac, fallecido este jueves a los 86 años, tuvo acciones destacadas en su extenso mandato (1995-2007), como el reconocimiento de Francia en las deportaciones de judíos o su negativa a la guerra de Irak, pero a la vez fue el primer ex presidente condenado por corrupción.
Llegó al Elíseo a la cabeza del partido de centroderecha Los Republicanos en el tercer intento para poner fin a 14 años de presidencia de la izquierda y, a fuerza de constancia y pragmatismo, según las crónicas, construyó poder y ganó popularidad.
Chirac, que nació el 29 de noviembre de 1932 en París, tenía un alto grado de popularidad cuando el 2007 entregó el mando a su correligionario, Nicolás Sarkozy, para cerrar medio siglo de actividad política.
En 2005 Chirac había sufrido un ataque cerebral que lo obligó a reducir al mínimo sus apariciones públicas.
Esa imagen, según destaca una crónica de EFE, ni siquiera se diluyó cuando en 2011 se convirtió en el primer ex presidente galo condenado por corrupción.
Fue sentenciado a dos años de prisión exentos de cumplimiento por una serie de empleos ficticios contratados por el Ayuntamiento de París cuando él estaba al frente del mismo, pero que, en realidad, trabajaban para el partido conservador que él dirigía.
El Tribunal Correccional de París lo consideró culpable por malversación de fondos, abuso de confianza y prevaricación, en un juicio que se demoró tanto porque gozó de inmunidad presidencial entre 1995 y 2007.
El ex presidente galo fue una figura esencial de la derecha francesa, en el origen de la conformación de los grandes partidos conservadores de los años 80 y 90.
Como presidente preconizó una política pragmática de ámbito conservador y se destacó por mantener el peso nacional de Francia en la Unión Europea.
Uno de sus principales preocupaciones fue recuperar el peso de Francia en el concierto de naciones, en virtud de lo que recuperó en los primeros años de su mandato los ensayos nucleares en el Pacífico, mantuvo su independencia en el seno de la OTAN y frenó las tendencias más europeístas.
El último tramo de su presidencia estuvo marcado por su oposición a la guerra de Irak en 2003, lo que le valió una gran popularidad en el mundo árabe, y su fracaso en el referéndum de ratificación de la Constitución Europea en 2005, último episodio de las dificultades para arrastrar al pueblo que le acompañaron en su carrera.
Apenas iniciada su gestión, el 16 de julio de 1995 Chirac fue el primer presidente francés que reconoció la responsabilidad del Estado francés en la deportación y el exterminio de judíos en la II Guerra Mundial.
En su discurso en el Velódromo de Invierno de París, desde donde cerca de 13.000 judíos fueron enviados a campos de concentración nazi en julio de 1942, admitió que Francia cometió entonces «algo irreparable» y «entregó a los verdugos a sus protegidos».
Chirac pronunció una de sus intervenciones más recordadas en septiembre de 2002 durante la Cumbre de la Tierra de Johannesburgo: «Nuestra casa se quema y estamos mirando para otro lado», advirtió en un discurso contra la inacción de los jefes de Estado contra el calentamiento.
En su camino hacia el Elíseo, Chirac inauguró la primera cohabitación de la V República francesa al ganar las legislativas de 1986, cuando el socialista François Mitterrand era presidente.
La situación se repitió entre 1993 y 1995, tras una nueva victoria de la derecha en las legislativas con Mitterrand todavía en la presidencia, aunque entonces el primer ministro fue Edouard Balladur.
E igualmente en 1997, esta vez con Chirac en el Elíseo, cuando disolvió la Asamblea Nacional para reforzar la mayoría conservadora y su derrota le obligó a convertir en primer ministro al socialista Lionel Jospin.
Dos años años antes, en 1995, había derrotado a Jospin en la elección presidencial, con el 52,6% de los votos.
