Cruces por la prisión domiciliaria de Astiz entre Meijide, Carlotto y Thonnon

Graciela Fernández Meijide, ex integrante de la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (Conadep), consideró que, «a determinada edad» o cuando se tienen «enfermedades terminales», estar detenido «deja de ser una condena y pasa a ser casi una venganza», al referirse a la posibilidad de que el represor Alfredo Astiz sea beneficiado con la prisión domiciliaria. Estela de Carlotto, en tanto, opinó que se trata de una «provocación».

«A determinada edad o con enfermedades terminales, deja de ser una condena y pasa a ser casi venganza mantener a una persona en prisión. Por mí, deberían mandarlo (a Astiz) a su domicilio, con prisión domiciliaria, con la pulsera electrónica, que pudiera atenderse y eventualmente estar cuidado por la gente que designe él mismo o su familia», afirmó Fernández Meijide en declaraciones a radio La Red.

La respuesta se debió a una consulta ante la presunta aparición de Alfredo Astiz, en una lista de represores que podrìan acceder a la prisión domiciliaria. El ex marino está condenado a prisión perpetua por delitos de lesa humanidad y apareció en la supuesta lista confeccionada por el Servicio Penitenciario Federal (SPF).

No obstante, la ex miembro de la Conadep aclaró que Astiz le «sigue provocando la misma reacción de siempre», y completó: «Mal nos hubiera ido luchando por el respeto a los derechos humanos si no considerarámos que todos, aun nuestro peor enemigo, tiene derecho a ello».

«Ese enemigo un día no va a existir y nosotros tampoco, pero lo que tenemos que dejar sentado es cómo nos ponemos ante el derecho de las personas, más allá de nuestro desprecio y enojo, y hasta de nuestro odio», postuló.

Por su parte, Estela de Carlotto opinó que «es una provocación y un desgaste enorme al que someten a quienes hace 40 años luchamos por la verdad, la memoria y la justicia».

En declaraciones a radio Diez, la titular de Abuelas alertó sobre «un cambio peligroso en el país» y responsabilizó a «un grupo que gobierna a su libre albedrío y sin que exista la división de poderes».

 «Lo que más les importa es el dólar y el dinero, y abren la famosa grieta cada vez más incitando a la división», agregó.

Luego, Carlotto aclaró que los organismos defensores de los derechos humanos «no quieren condenar a nadie que no haya hecho nada» sino que su acción está dirigida a «aquel que fue juzgado y condenado con todas las evidencias, a la vista de que es un personaje peligroso por el delito que cometió y que afecta a todo el mundo».

Además, en cuanto a la gravedad de la enfermedad que padece el represor Astiz (cáncer de próstata), Carlotto sostuvo la necesidad de que exista «un grupo de médicos que certifiquen la gravedad de su estado».

«Humanamente, uno podría entender que esté agonizando y (decir que) lo lleven a su casa, pero estos personajes son tan falsos, tan criminales que debería haber un grupo de médicos que certifiquen la gravedad de lo que dicen pero no es así y es una amenaza permanente», explicó.

Por último, Sophie Thonnon, abogada de los familiares de las monjas francesas Leonnie Duquet y Alice Domon, asesinadas durante la dictadura militar, dijo: “Alfredo Astiz es un caso simbólico porque fue el primer genocida condenado en el exterior, en este caso en Francia a principios de los 90. Porque además hizo desaparecer a dos monjas símbolos de la bondad y de la humanidad”.

Además, sobre la posible libertad del “Ángel de la muerte” destacó en declaraciones a Radio Mitre: “No es la primera amenaza de poner afuera a genocida. No me asombra totalmente”.

La abogada aclaró que si Astiz tiene la posibilidad de caminar libre, seguro se levantaría una gran movilización. “Si está libre facilita la liberación de otros”, argumentó Thonnon. Y aseguró: “Si dejan en libertad a Astiz, pedimos la extradición”.

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