Quién es Manuel García Mansilla, propuesto por Milei para integrar la Corte Suprema
Manuel José García-Mansilla es agobado constitucionalista. Propuesto por el presidente Javier Milei para ocupar la vacante que dejará Juan Carlos Maqueda en la Corte Suprema, es decano de la Universidad Austral.
El “García” de su apellido fue José, ministro durante la presidencia de Bernardino Rivadavia; el “Mansilla” proviene de Lucio N. Mansilla, héroe de la Batalla de Vuelta de Obligado en 1845.
En su currículum figura también que es “especialista en Derecho Constitucional, Oil & Gas y Derecho Empresario” y se desparraman post grados, masters y trabajos sobre la Constitución Nacional, la exploración y producción de hidrocarburos, “Litigio estratégico ante el Sistema Interamericano de Derechos Humanos” y el “asesoramiento y participación en licitación de áreas provinciales de hidrocarburos” y “de empresas locales e internacionales en cuestiones relacionadas con el derecho público, derecho de la energía y el derecho comercial”.
Aval a la movida de Macri
En 2015, García Mansilla avaló la polémica designación por decreto de los jueces Horacio Rosatti y Carlos Rosenkrantz como ministros de la Corte Suprema sin la votación del Senado.
En el pasado reciente, se convirtió desde sus columnas de opinión y análisis en medios de comunicación y portales en un crítico del proceso de juicio político contra los jueces de la Corte Suprema que intentó el kirchnerismo en diputados el año pasado.
García Mansilla se proclama ferviente defensor de la independencia de los poderes de la Constitución.
“La independencia del Poder Judicial es uno de los pilares centrales que sostiene todo nuestro edificio constitucional. Al igual que ocurre con los demás principios fundamentales de nuestro sistema constitucional, hemos adoptado esa especial concepción del Poder Judicial por la notable influencia que la Constitución de los Estados Unidos tuvo en nuestros constituyentes” sostiene.
Justamente su tesis doctoral se basó sobre la independencia de los jueces y la condición de último intérprete de la letra de la ley.
El trabajo se tituló “El origen del control judicial de constitucionalidad en Estados Unidos y el mito de Marbury v. Madison”, un caso de principios del 1800 en que la Corte estadounidense estuvo llamada a dirimir un conflicto político montado en un cambio de signo político en el gobierno.
Con información de agencia NA
