Raúl Alfonsín, la socialdemocracia…

Pasada la emoción de los funerales de Raúl Alfonsín -el hombre de la social democracia en la década de los 80’- quizá el público que asistió masivamente recordará que el político radical al que despidieron ha tenido más en común con algunas de las políticas sociales del primer kirchnerismo que con la ideología de las figuras predominantes de la oposición que forman la Coalición Cívica y el radicalismo.

Ironías de la muerte, el jueves al conocerse la noticia de la muerte del “padre de la democracia” la multitud que se agolpó a la puerta del edificio donde vivía Alfonsín cantó esperanzada por “Cobos presidente”, el mismo vicepresidente que hizo añicos la intentona oficialista por la suba de las retenciones. Quizá esa misma multitud ya no recuerde que el ex presidente al que despedían con tanto cariño tampoco fue querido por la Sociedad Rural y que fue abucheado durante un discurso.

 
El mismo electorado que admira la oposición que presenta la Dra. Carrió y el Senador Gerardo Morales no piensa que el ex presidente Alfonsín tuvo un canciller –Dante Caputo- una política de No Alineados, que llevó a la Argentina a establecer relaciones internacionales con el tercer mundo en detrimento de los Estados Unidos y Europa. Algo para recordar, hoy que se critica tanto a Néstor y Cristina, por la relación especial que el país tiene con la Venezuela de Hugo Chávez.
 
El radicalismo de clase media y media alta que despidió al hombre que juzgó a las juntas militares, además, es el que pide derechos humanos para la “gente” y no para los “chorros”. Vieja discusión sobre que significa esa categoría antológica algo difícil de explicar que garantiza derechos básicos para todo habitante del país.
 
>>>Descolocados
 
Al asumir, y por una necesidad política básica Néstor Kirchner tomo la bandera de los derechos humanos como su caballito de batalla y desde ahí construyo poder -lo mismo hizo aunque por otras por otras razones, a Raúl Alfonsín -quien tuvo a su cargo la construcción de un sistema democrático y de una sociedad apta para vivir en ese sistema democrático en el año 1983.
 
Dos mandatarios de estilos personales muy diferentes, pero de políticas publicas similares. Curiosamente tienen entre ellos más en común que lo que podría tener Carrio, Morales o Cobos con Alfonsín. Lo que demuestra que la era de la política partidaria esta quedando atrás, la dicotomía “Peronismo-Radicalismo” se rompe con este ejemplo.
 
Dándose la polarización en el campo político por personalismos de centro derecha y centro izquierda. Hoy Carrió, Macri y Morales muestran ser las caras de la centro derecha en la política nacional, mientras que Kirchner y Hermes Binner son la centro izquierda. En este panorama quien sufre la peor parte es el radicalismo, por ser un partido de ideas. Algo que lleva a sus partidarios a la confusión de criticar las medidas de un gobierno y aplaudir al hombre que en el pasado tomo medidas similares.

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